viernes, 24 de febrero de 2017

Desobediencia Civil (I)


Desobediencia civil se define como el acto de desacatar una norma de la que se tiene obligación de cumplimiento. La norma que debería obedecerse es, por lo general, una norma jurídica, o en todo caso cualquier norma que el grupo en el poder considera investida de autoridad en el sentido de que su transgresión acarreará inevitablemente un castigo. El término "civil" hace referencia a los deberes generales que todo ciudadano debe reconocer, legitimando así el orden legal vigente. En otras palabras, "civil" indica que el objetivo principal de la desobediencia es traer cambios en el orden social o político que afectarían la libertad de los ciudadanos.
La desobediencia civil puede definirse como "cualquier acto o proceso de oposición pública a una ley o una política adoptada por un gobierno establecido, cuando el autor tiene conciencia de que sus actos son ilegales o de discutible legalidad, y es llevada a cabo y mantenida para conseguir unos fines sociales concretos".
Para que un acto se clasifique como de desobediencia civil, se necesita que la acción se haga públicamente, que sea ilegal o que así lo clasifique el poder, y que al mismo tiempo quien cometa el supuesto delito esté consciente de sus acciones y motivos.
Esta es una definición básica de desobediencia civil de la Wikipedia.

O sea que se trata de aun acto consciente, pensado y no debiera ser producto de un arrebato emocional, sino basado en la conciencia de la persona, es decir en su concepto de lo que es correcto o incorrecto. Un acto de dar a cada cosa su valor, peso, precio o como lo quiera definir con respecto a otra cosa. Un sopesar los actos y sus consecuencias. 
Ahora podemos considerar situaciones que se dan en nuestro entorno que pueden provocar la desobediencia civil.

El Canario me ha dicho que le parece interesante que publique en este Blog la serie de notas sobre Desobediencia Civil, que en mi página están aparte  de las reseñas musicales, en un apartado llamado Tema Libre, que dirige a páginas independientes dedicadas a temas diversos.
Así que adaptando las notas, pero sin cambiar su sentido en nada las presentaré aquí. El sentido de las notas es entender la Desobediencia Civil, su utilidad para nuestra propia supervivencia como seres pensantes y ver cómo manifestarla en nuestra vida. Como todo está relacionado con todo y la música es parte de toda mi vida les dejo este tema de King Crimson como introducción al tema y los invito a que lean el resto de la reseña donde desarrollaré un poco los orígenes de la desobediencia civil y los asuntos de conciencia.



En nuestro Blog hermano Cabeza de Moog se dice que "no nos interesa la piratería, lo nuestro es simplemente desobediencia civil y resistencia cultural a favor del libre acceso al conocimiento".
¿En qué consistiría la desobediencia? Si se difundiera públicamente material musical o visual protegido por copyright se incurriría en una acción por la que se podrían imponer sanciones de diversa índole a los responsables de esa difusión no autorizada. Por eso nuestro Blog no difunde música pirata. No encontrarás ningún link en mis reseñas que te dirija hacia archivos protegidos de ninguna índole. Solamente conocimiento, con referencias directas a las fuentes, o indirectas, en formato de negrita, con links hacia otras páginas para consultar la fuente de información de manera completa.
Pero pudiera suceder que quien publique una reseña sienta que es injusto que esa maravillosa música no sea de libre acceso para todos y en algún otro lado fuera del Blog la haga disponible. En una lista de correo o privadamente donde quiera. Su conciencia tal vez le indicaría en este caso que no viola ningún derecho ajeno porque las empresas discográficas actúan como verdaderos piratas que le dan migajas a los verdaderos dueños, que son los autores e intérpretes.
De hecho en una reseña anterior contaba los problemas de King Crimson para ejercer sus derechos sobre su música. En palabras de Robert Fripp:
"La industria de la música en Sudamérica, sea exitosa o no, nunca ha afectado mi vida, porque nunca recibí regalías. Tengan éxito y regalías o ningún éxito ni regalías, no hace ninguna diferencia. Hernán me dijo: “¿Estás al tanto de que en la Argentina King Crimson es muy conocido?”. ¿Y cómo puedo saberlo, si nunca vendimos ningún disco allí, nunca recibimos regalías?" 
Esto fue algo sorprendente para mi porque toda mi colección CDs de de King Crimson la compré en disquerías.
Después de una intensa batalla legal con discográficas y denunciando a mánagers inescrupulosos consiguió los derechos sobre sus temas y ahora difunde por sus propios medios toda su obra, a través de Discipline Global Mobile.  DGM Live es su página.
Orgulloso cuenta que tuvo que defenderse de un uso indebido que hacían los hermanos Coen de un tema que él autorizó para una película de Vincent Gallo, pero no para download: "Es un pequeño ejemplo de un pequeño día en una vida que fue así 21 años. Probablemente soy la única persona que está en esta posición. McCartney, por ejemplo, no está en esa posición de poseer su propio material."
Con esto como antecedente, aunque tengo del derecho de hacer mis propios backups del material comprado legalmente, me pregunto: ¿tengo derecho a difundir su obra gratuitamente, sin su consentimiento?.
¿No estoy acaso violando los derechos del autor casi de la misma manera que los violaba la discográfica? Digo casi porque la empresa discográfica llegó al abuso de derecho por medio de triquiñuelas legales con ánimo de lucro, pero en mi caso lo estaría haciendo en nombre de una libre difusión de la cultura, sin perseguir ningún fin de lucro, sobre un material que se me vendió, como dice en la envoltura, con derechos limitados otorgados por el precio que pagué. Pero ahora que ya sé lo que piensa Fripp del asunto...  ¿puedo decir con honestidad que me gusta su música que es producto de su personalidad pero no me gusta que esa personalidad fuerte defienda sus derechos..?
Por otro lado, ¿cómo sé yo que la persona que accede a esos backups  va a simplemente y solamente escucharlos o verlos, y no va a hacer copias para vender?
Esto en lo que respecta a por qué no hay piratería en el Blog, que Moebius sabe muy bien que ha sido atacado con esa excusa por opositores políticos. Y no lo digo porque me lo contaron sino que he visto gente que reclamaba tener acceso a copias de calidad del material musical de mis reseñas, aunque cuestionaba el contenido de las mismas sin discutir mayores detalles, como si lo importante fuera acceder a un disco y no al trabajo de investigación realizado durante días para tratar de presentar una nota medianamente aceptable. Como si no las hubieran leído. ¿Cómo pueden sentirse con derecho a exigirme algo cuando ni siquiera hacen un leve comentario sobre los temas tratados?
Ni siquiera "Un “¡Muchas gracias!” se oyó..."
Particularmente cuando ese tipo de mensajes llegaron a mi Blog los he eliminado sin responderles nada, porque han sido comentarios anónimos, o sea de gente que no existe.
Volviendo al tema de la conciencia, entonces en estas dos posiciones aparentemente antagónicas hay un punto central en común: ambas son cuestiones de conciencia, el parecer íntimo de cada persona, que determina qué hacer o no.

Casos prácticos de objeción de conciencia

En la foto que encabeza esta nota vemos a unos jóvenes quemando unos papeles. Se trata de documentos denominados "draft card", o sea documentos de enrolamiento, que se les enviaron para notificarles que habían sido incorporados al ejército estadounidense para ser enviados a pelear en Vietnam.
Si viste la película "Hair", de 1979, inspirada en el musical homónimo, habrás visto una escena similar. George Berger y los demás hippies están quemando sus "cartillas de enrolamiento" bajo un puente en un parque, aparece la montada, huyen y después viene una canción emblemática que te indica líricamente qué buscaban los jóvenes de esa generación: Aquarius.


Estos rebeldes que están tratando de vivir su vida "fuera de la ley" conocen a Claude Bukowski (el rubiecito con cara de pajuerano) que efectivamente vino del campo y va a ir a de voluntario a Vietnam. Le muestran otra forma de vida que él no conoce pero no pueden convencerlo de que no se presente en el cuartel, desde donde va a ser movilizado a Vietnam esa misma noche. Sin embargo Berger va al cuartel disfrazado de oficial y reemplaza a Claude para que este pueda pasar una última noche de amor con Sheila Franklin, una aristócrata que se sumó a esta banda de soñadores. Pero la cosa no sale bien al final y Berger es enviado a la guerra en lugar de Claude, donde muere.


Acá vemos dos posiciones totalmente opuestas. Está el voluntario para ir a la guerra, motivado por todo el aparato de propaganda. No se hace ningún cuestionamiento con respecto a lo que va a hacer hasta que se encuentra con personas diferentes, que le exponen puntos de vista hasta ese momento impensados para él. Hoy le diríamos cerebroliso, cabeza de termo o de globo.
Por otro lado está Berger, el "objetor de conciencia". Es así como se llama a los que se niegan a prestar servicio militar por razones de conciencia. La historia se precipita por una razón lógica. Alguien debía morir a causa de la locura humana. Desde el punto de vista de algunos Berger podría haber aclarado que él no era Bukowski y no haber ido a la guerra, aunque se hubiera llevado algún castigo y Bukowski hubiera sido finalmente movilizado al frente. Pero no es así porque indefectiblemente iban a mandarlo igual porque él ya tenía una cartilla de reclutamiento.  Sin embargo opta por asumir el lugar de su amigo, con espíritu de sacrificio. Por otro lado quién sabe cómo va a reaccionar en un situación así un objetor de conciencia. ¿Cuál es la reacción normal ante tanta locura?
Hay varios tipos de objetores de conciencia, casi tantos como motivos puedan ocurrírsele a la humanidad para oponerse a la guerra.
El grupo más grande es el que esgrime motivos religiosos. Entre estos están los objetores que visten uniforme y ofrecen prestar un servicio de índole civil a cambio del militar (enfermería, cocina, etc) pero se niegan a pelear, con diversos resultados. Tal es el caso de algunos que adujeron motivos religiosos, y se hicieron famosos, no por mantenerse fieles a sus ideas sino justamente por quebrarse y transigir a aquello que se negaron a hacer en un principio 
Alvin York fue al frente y metido en medio del combate mató a 17 alemanes, logró la rendición del comandante enemigo y capturó 132 prisioneros, además de salvar a 7 compañeros 
Desmond Doods no mató a nadie en el frente pero salvó a 75 compañeros, (muchos de los cuales antes se burlaban de él porque se negaba a portar armas), fue herido y sobrevivió.
El hecho es que ambos se vieron expuestos a una situación que les llevó a traicionar su conciencia y entrar en combate.
Pero ese "servicio civil" igual es una forma de colaboración con la guerra. 
Por eso muchos de estos objetores se niegan directamente a vestir uniforme, tomar instrucción militar, jurar la bandera y prestar cualquier servicio que se considere militar. Algunos lo extienden no solo al hecho de no querer asesinar a otros seres humanos en una guerra sino de no ser cómplices de un sistema político corrupto, cuya conciencia es adormecida por las religiones oficiales. Tal es el caso de los Testigos de Jehová. En nuestro país además de los empleados públicos que han sido despedidos por objeciones de conciencia a realizar ciertas tareas, los niños que en la escuela se niegan a saludar la bandera y repetir juramentos patrióticos y los que tuvieron problemas relacionados con transfusiones de sangre, hubo entre 600 y 700 que fueron encarcelados en ocasión de negarse a hacer el servicio militar, recibiendo condenas de prisión de 2 a 10 años, especialmente durante la dictadura de Videla y cómplices asociados. El número es incierto debido a que el gobierno militar destruyó muchos expedientes antes de entregar el poder al gobierno democrático de Alfonsín el 10 de Diciembre de 1983. No solamente los conscriptos fueron encarcelados sino también muchos suboficiales retirados (jubilados), que se habían hecho Testigos de Jehová y fueron convocados a reintegrar servicio en ocasión de la fallida guerra con Chile en 1978. Además de la condena de prisión efectiva se les dictó a muchos la inhabilitación absoluta perpetua, que implicaba la prohibición de ejercer cargos públicos, votar y también la pérdida de la ciudadanía. 
El delito del que se los acusaba era Insubordinación, tipificado en el Código de Justicia Militar de la siguiente manera:

El Código de Justicia Militar (*)
14.029, Capítulo III - Insubordinación
Artículo 667. Será reprimido con prisión hasta cuatro años o con sanción disciplinaria el militar que hiciere resistencia ostensible o expresamente rehusare obediencia a una orden del servicio que le fuere impartida por un superior. Si el hecho se produjere frente al enemigo, la pena será de muerte o de reclusión por tiempo indeterminado.
Artículo 668. Si los hechos previstos en el artículo anterior se produjeren en circunstancias de peligro inminente, tales como incendio, naufragio u otros semejantes, la pena será de prisión mayor o reclusión hasta 12 años.
Artículo 668 bis En los casos de los dos artículos anteriores en que el tribunal impusiere las penas de reclusión o prisión, podrá además aplicar la de inhabilitación absoluta perpetua cuando sus autores revelen una posición genérica de rebeldía al cumplimiento de deberes inherentes a la nacionalidad.
Cuando se aplicare inhabilitación absoluta perpetua la condena entrañará la destitución para el personal del cuadro permanente; en igual situación, el personal de conscriptos perderá todos los derechos que tuviere contra el Estado por servicios prestados en su calidad de individuos de las Fuerzas Armadas.
(*) Este Código fue derogado en 2008 durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Cito este caso en particular porque se trata de un grupo grande de personas que sufrió discriminación debido a mantener una posición de objeción de conciencia, y viven entre nosotros. 
Pero la desobediencia civil no es exclusiva de los grupos religiosos.
Se manifiesta por otras causas bastante diferentes, pero siempre expresando motivos de conciencia.
El término empezó a hacerse conocido en 1848, debido a la guerra de Estados Unidos - México (Mexican-American War para los estadounidenses), conocida en México como intervención estadounidense en México. Fue un conflicto bélico que enfrentó a ambos países entre 1846 y 1848. Se inició a consecuencia de las pretensiones expansionistas de los Estados Unidos de América, cuyo primer paso fue la creación de la República de Texas separándose del estado mexicano de Coahuila y Texas y creando el actual estado de Texas tomando una parte de los territorios mexicanos de los estados de Coahuila, Tamaulipas, Chihuahua y Nuevo México. Esto se logró gracias a la  Independencia de Texas. Este hecho, sumado a la entrada del ejército estadounidense a la zona comprendida entre los ríos Nueces y Bravo, más la demanda de indemnización al gobierno mexicano por los daños causados en Texas durante su guerra de independencia y los intereses estadounidenses en adquirir los territorios del norte de México, creando la República de California y posteriormente provocaron el conflicto armado entre ambos países por los actuales estados de Nuevo México, Arizona, Nevada parte de Colorado y Utah.  
O sea, Estados Unidos de Norteamérica, ejemplo que ponen como meta los "progresistas", siendo un estado con apenas 70 años de vida empieza su expansionismo impelialista agrediendo y robándole tierra a un país vecino más pobre. De ahí en adelante las incontables guerras en que estuvo metido o provocó el gobierno de ese país, hasta nuestros días, además de la injerencia en todo país donde puede ejercer su influencia, lo cual origina que a lo largo de nuestra historia estemos sufriendo diferentes tipos de dictaduras.


"Si un hombre no marcha al mismo paso que sus compañeros, quizás sea porque él oye un tambor diferente. Marche según la música que oiga, cualquiera sea su compás y lejanía."


Decía que el término La desobediencia civil empezó a hacerse conocido en esa época porque  es el título de una conferencia escrita por Henry David Thoreau que se publicó en 1848. En este escrito Thoreau explica los principios básicos de la desobediencia civil que él mismo puso en práctica: en el verano de 1846 se negó a pagar sus impuestos por lo que fue detenido y encerrado en la prisión de Concord. Él se justificó explicando que se negaba a colaborar con un Estado que mantenía el régimen de esclavitud y emprendía guerras injustificadas, en aquel caso concreto contra México.
La obra critica la autoridad del Estado. Su repercusión fue muy grande, llegando a ser el libro de cabecera de Gandhi en su campaña de resistencia contra la ocupación británica de la India. También influyó en Martin Luther King y en su lucha no violenta en defensa de la no discriminación de la población negra en EEUU. Ha promovido y sigue inspirando movimientos como la objeción fiscal, la objeción de conciencia contra el militarismo o violencias más o menos solapadas, movimientos ciudadanos y luchas ante lo que determinado grupo o persona considera abusivo. En adición, múltiples investigadores reconocidos internacionalmente han trabajado en directo con las ideas y acciones tomadas por el autor y su ensayo. De tal manera, la cita que revoluciona el principio social es la idea de ser individuos primero y luego pasar a ser ciudadanos. Por lo tanto, al proponer una iniciativa tan radical, la entidad llamada sociedad peligra su equilibrio y su funcionamiento como fuerza de control.
Sobre esta obra fundamental me explayaré en una próxima nota.



Nota original publicada en Cuandoquierasloquesea.blogspot.com.ar/


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