domingo, 5 de marzo de 2017

Atrium Musicae - Codex Gluteo (1978)



Les propongo una locura; algo  entre lo  hilarante y lo siniestro: escuchar una pieza musical escrita en las nalgas de un condenado de hace 500 años...
cómo sonará? También les hablaré de un curioso disco inspirado en tan intima e inverosimil partitura; del derroche de sensualidad y de horror que puede transmitir un lienzo, y hasta de la omnipresencia del huevo en la pintura de Hieronymus Bosch... qué más se puede pedir?




Artista: Atrium Musicae
Álbum: Codex Gluteus
Año: 1978
Género: musica antigua 
Duración: 
Nacionalidad: española



Lista de Temas:
01 Introitus, Obstinato I - Organa, Codex Gluteo
02 Fornarina gagliarda - Si habra en este baldres - L'amor dona
03 Praeludium sopra il cuco - Cucú - Interludium, Caracola - Cucú
04 O voy - Entra Mayo
05 Praelvdivm - La Tricotea - Postludium - Allegro sobre Dies Irae
06 Sintonia, La Catedral inexistente - Horabuena mengas venga - Por las sierras de Madrid
07 Marcha, Nymphita sylvestre - Obstinato II - Ave color vini clari
08 Fanfarrias - Viejo malo en mi cama
09 L'herba fresca gagliarda - Yo con vos, señora - Calabaça
10 Dale si le das - La notte gagliarda - Putta nera
11 Velatorio responso - Falta la parte
12 Rebaño, Prelude - Tan buen ganadico



Alineación:
Atrium Musicae: Beatriz Amo, Pablo Cano, Gregorio Paniagua, Luis Paniagua, Eduardo Paniagua, Carlos Paniagua, Cristina Ubeda.
Director: Gregorio Paniagua


Estudios Hispavox, Madrid 






Atrium Musicae




El jardín de las delicias, la gran obra de El Bosco conservada en el museo del Prado, con sus personajes de pesadilla y sus escenas grotescas, ilustra  los innumerables  objetos del  deseo que, presentandose atractivos a los sentidos,  como exuberantes flores  o suculentas fresas gigantes, terminan conduciendonos a la más cruel de las esclavitudes. En el lenguaje cristiano, se hablaría de tentación, pecado, etc. terminos que intencionalmente he procurado evitar. En esta obra, que parece fruto de una mente alucinada,  se despliegan innumerables infiernos tras la engañosa  apariencia de paraísos rebosantes de delicias y placeres. Pero hay mucho más que eso en este extraño cuadro, y, según el  historiador alemán Erwin Panofsky,  el verdadero secreto de las pesadillas de El Bosco no ha llegado a descifrarse aún.




La música (especialmente la de carácter profano) tiene una enorme presencia en esta obra maestra de la pintura. Querrá simbolizar las distracciones que apartan al alma de su camino?

Vemos en la imagen de arriba a diez extraños personajes, reunidos en torno a un libro en actitud de cantar y tocar, dirigidos por un fraile. Las figuras salen del interior de un huevo como también lo hacen dos árboles escuálidos con una serpiente y una cesta con alimentos junto a un jarrón de barro.


El libro ocupa un lugar privilegiado en la composición. Según varios investigadores, su texto corresponde al de  la partitura de un tema profano de la época, que rezaba: Toutes les nuits que sans vous je me couche, (Todas las noches que me acuesto sin ti). Los músicos que interpretan esta melodía parecen estar totalmente enajenados (véanse las caras y el embudo en la cabeza de uno de ellos). De hecho la locura es una constante en la obra de El Bosco.

Gentes extrañas y criaturas infernales tocan sus instrumentos o están cantando en los cuadros de este maestro visionario; su aspecto y su actitud sugieren que están interpretando melodías enloquecedoras y estridentes. 

Los huevos son otro tema recurrente en la obra de El Bosco: huevos sobre cabezas, gente viviendo en huevos, comiendo huevos, defecando huevos, huevos resquebrajándose, huevos transparentes, gigantes, diminutos… que hay detrás de esa figura que se repite con insistencia? 







Al panel de la derecha del Jardín de las Delicias se le conoce como Infierno musical, porque en él los instrumentos musicales se convierten en instrumentos de tortura.  Según cierta interpretación,  las víctimas de las arpas, laúdes y zanfoñas son músicos que se habrían entregado a la música profana.

Hacia el área inferior, un gran laúd aplasta a un infeliz del que sólo se ve la mitad del cuerpo. Sobre sus nalgas, el condenado tiene escrita una partitura que es interpretada por un coro de seres infernales. Uno de los componentes de ese coro es una entidad rosada de aspecto maligno que alarga su afilada lengua utilizandola como si fuera un dedo con el que va señalando cada nota.



En los años '70, el músico Gregorio Paniagua  con su grupo  Atrium Musicae de Madrid, inspirado por esa misteriosa partitura (aunque todavía no se le había ocurrido a nadie transcribirla al pentagrama) e intercalando antiguas piezas licenciosas de la época de los Reyes Católicos con composiciones propias de aire renacentista, creó el álbum  Codex  Glúteo, cuyos créditos pueden verse en la entrada del post. Es un álbum que sinceramente  no me llama mucho la atención; hay otros discos de Atrium Musicae que me parecen muy superiores. Pero como les conté esta curiosa historia, tampoco podía pasarlo por alto. Eso si, como dice el propio Paniagua la partitura consta solo dos páginas: " Nalga 1 y Nalga 2".




Ante la multitud delirante que  puebla el lienzo, la vista se extravía, y resulta difícil centrarse en una escena en particular. Es por eso que en esta obra aún se siguen descubriendo nuevos detalles, como el que ahora les voy a contar.








Una estudiante estadounidense de música y artes visuales, Amelia Hamrick, decidió transcribir las notas de la partitura que se encuentra escrita sobre las nalgas del individuo aplastado por el enorme laúd, de la notación mensural a la notación moderna (pentagrama).  Asumió que la obra estaría en la tonalidad de do mayor, como era común en los cantos de esta época. La introdujo en un secuenciador y generó una melodía a piano. 

Y acertó... aún habiendose cometido algunos pequeños errores de transcripción, allí había una melodía clara y coherente. Amelia justifica esos errores argumentando que grabó el tema en unos 30 minutos y a la una de la mañana. 

De esta forma se ha podido encontrar, 500 años después de que fuera pintado, un detalle de una de las piezas más importantes expuestas en el museo del Prado.

¿Por qué esa partitura ha pasado desapercibida durante tanto tiempo? 
"La partitura sí se ha visto antes y se ha escrito un par de veces acerca de ella pero sólo en un contexto de análisis del arte. Nadie que yo sepa se había molestado en transcribirla simplemente porque se suponía que la canción era falsa", cuenta Hamrick.




                     Amelia Hamrick



El feliz hallazgo de Amelia fue compartido más de 115.000 veces en su blog, y ha dado pie a numerosas versiones: al laud, al arpa, al violonchelo, a la zanfoña, e incluso coral.







el Canario



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