martes, 21 de marzo de 2017

Beethova Obas - Si...! (1995)

Me llamó en seguida la atención su nombre, Beethova, que en el idioma criollo de Haití sería Beethoven. Más tarde supe que su padre quiso bautizarle así por su gran amor por la música. Aterrizaremos en Haití, tierra atormentada y convulsa, donde antes de que los terribles terremotos con los consiguientes saqueos y matanzas, devastaran la isla y diezmaran su población, ya imperaban la violencia, la superstición y la miseria.  Pero así como en medio del asfalto puede salir una flor,  también en medio de este escenario dantesco puede florecer la belleza. Aquí tienen un ejemplo: la música de Beethova Obas.




Artista: Beethova Obas
Álbum: Si...!
Año: 1995
Género: música étnica, jazz, bossa nova
Duración: 44:14
Nacionalidad: haitiana



Lista de Temas:
01.  Ase Babye

02.  Elayïs 
03.  Si…! 
04.  Moun Sa Yo 
05.  Leve 
06.  Nou Pa Moun 
07.  Kite’m Ri 
08.  Twoubadou 
09.  Yon Ti Souri 
10.  Satan Pwal Boule 
11.  Oh oh ! 



Alineación:

Bass / Thierry Fanfant (tracks: 1 to 4, 7, 9, 10)
Congas / François Sergo Decius (tracks: 7, 10)
Drums / Jean-Philippe Fanfant (tracks: 1, 4, 9)
Guitar – Beethova Obas
Guitar [Solo] / Vladimy Jean Félix (Jimmy) (tracks: 10)
Lead Vocals / Beethova Obas, Viktor Lazlo (tracks: 2)
Percussion / Bago (tracks: 1 to 4, 10)
Piano / Mario Canonge (tracks: 1 to 3, 9)
Synthesizer / Fabrice Rouzier (tracks: 3 to 5, 7, 10), Mario Canonge (tracks: 9)













Beethova Obas nació en 1964 bajo el régimen dictatorial de François Duvalier (Papa Doc). Los Ton Ton Macutes (hombres del saco), guardia personal de Duvalier, en aquel tiempo sembraban el terror entre la población, y, según estimaciones, pudieron llegar a asesinar hasta 150.000 personas. Dice la wikipedia acerca de ellos: 

"Esta organización estaba formada por varios miles de hombres y era conocida por la sistemática y grave violación de los derechos humanos (torturas, muertes, secuestros, extorsiones) contra los opositores políticos y la población civil. Eran conocidos por portar gafas oscuras y machetes largos de cortar caña de azúcar y por mostrar a sus víctimas en lugares públicos para escarmiento de la población.







El uso de una extrema violencia y de la superstición y brujería, muy extendida entre la población haitiana, hizo que existiese una oposición muy débil a estas actividades, permitiendo así la continuidad de la dictadura de los Duvalier. A esto ayudó, por un lado, que la población local creyese en la leyenda mágica que decía que Papa Doc era una encarnación del temible Barón Samedi, señor de los cementerios y Loa o dios vudú y, por otro, el apoyo exterior de Estados Unidos, cuyo gobierno no quería otro país comunista como Cuba en América Latina." Los Ton Ton Macutes eran una especie de policía esotérica que utilizaba el vudú, sistema de creencias y de prácticas mágicas de origen africano, que Papa Doc  proclamó religión oficial de Haití."
Tengamos en cuenta que en la época colonial, Francia concentró en Haití tal número de esclavos, que prácticamente era un país africano trasplantado en América: los nativos indios habían sido exterminados, y por eso, la música de Haití es casi del todo africana, con alguna influencia de la música traída por los colonos europeos."

 Beethova era el menor de cinco hermanos. En octubre de 1969, después de haber asistido a una manifestación frente al palacio presidencial en la capital, Puerto Príncipe,  y de plantarle cara al propio dictador, su padre, el  pintor y músico Charles Obas,  desapareció sin dejar rastro, secuestrado por los Ton Ton Macutes. En el estudio de Charles, entre lienzos y pinturas, había numerosos instrumentos musicales. Fue allí que  el niño Beethova,  con cinco años de edad , empezó a aprender a tocar la guitarra y el acordeón de forma autodidacta, después de enterarse de que su padre había soñado con que él fuera músico.






Interesado en gran cantidad de estilos musicales, Beethova combinó géneros locales como el Kompas (una especie de merengue lento), la música Vudú (música ritual de aquel culto  de origen africano) y  el Rara (una mezcla de música cristiana y vudú), con el calipso, la bossa nova y el jazz. El resultado es una flor híbrida de misterioso encanto, que destila dulzura y que en ocasiones se viste de una delicada melancolía.

Los espíritus malignos, los sórdidos rituales, los zombies, también tienen cabida en su inquietante belleza;  están presentes  en la  siniestra sonoridad del criollo, lengua en la que canta Beethova, que es una mezcla de distintos dialectos africanos y el francés.




François Duvalier, a su muerte en 1971,  fue glorificado por sus seguidores casi como una divinidad y según su voluntad y la Constitución que él mismo había diseñado, fue sucedido por  su hijo, Jean-Claude DuvalierBaby Doc, que pasó también a ser presidente vitalicio contando solo con 19 años de edad. A la muerte de François Duvalier, Haití era el país más pobre de América, ocupaba el primer puesto en analfabetismo y la salud pública estaba en un estado desastroso.
Al ser derrocado su hijo en 1986, tras 15 años de presidencia, el cuerpo de François Duvalier fue desenterrado y apaleado ritualmente.

SI....

Cantado enteramente en idioma criollo (Kreyól) a excepción de dos pistas en francés, el contenido de "Si" es muy emocional.  Entre los músicos de  sesión se incluyen nombres de prestigio como el de Mario Canonge, y el bajista Thierry Fanfan (Martinica). Si es el segundo álbum de Beethova Obas, tras  Le Chant de la Liberté, publicado en 1990, álbum en el que Beethova se torna la voz de los sin voz de Haití, para expresar la tristeza de la catástrofe reinante en su país, junto a la alegría de la liberación del yugo de la dictadura. El álbum Si, publicado en 1995, sigue en la misma linea, pero en un tono mas sereno y jocoso. Todos los temas fueron compuestos por Beethova Obas salvo Si, y Twobadou, de J. Winer Pascal. Al frente de  la dirección artística, arreglos y producción, se encuentra Mario Canonge.








Como dije antes, el idioma criollo de Haití me resulta bastante siniestro, y les voy a dar un ejemplo de lo que digo poniendo la letra de una canción del mismo Beethova, la misma que la da titulo al álbum:



SI...

Si jodi-m pran bato 
Pou-m néyé kou-w krapo 
Nan mitan vag lanmè 
Pou-m kabré la mizè. 
Si ti moun pa grandi 
Si pa menm rét péyi 
Si tout bagay kwochi 
Menm si-w pa janm sézi. 
Si tèt mònn mwen kalé 
Si-m aprann pou-m bliyé 
Si-m manjé nan fatra 
Si-m pran ranyon pou dra. 
Si ti nèg lonjé kwi 
Douvan biwo Loni 
Si la vi-n sanzavni 
Si Ayiti mouri. 
Sé paské-w détripé-l 
Ou pété blad tété-l 
Sé paské-w éksplwaté-l 
Ou krévé dé grenn jé-l. 
Ou s-on-w papa lanfè 
Oun ma drapo lisifè 
Alòs dé syèk an syèk 
Jé vèt vinn pi akrèk. 
Oh, Oh, Oh, Oh, Oh, Oh 
Wo, ou wo, ou wo 

Es un francés muy adulterado por el estrecho contacto con distintas  lenguas africanas, en el que por ejemplo lisifè se traduce Lucifer, o la mizé por la miseria. 





Me voy, no sin antes ofrecerles un interesante  ensayo sobre el tema:


El Caribe que no canta español

Enrique García




Si la música americana viene de tres grandes corrientes -europea, africana y amerindia-, y aquí podemos descartar lo indígena, pues los ciboneys y caribes primitivos fueron eliminados rápidamente, nos queda una gran masa de esclavos que además de refugiarse en sus tradiciones, se dedicaron a impregnar de sus patrones rítmicos toda melodía o cántico que les enseñaron sus amos. Así, podemos decir que la música del Caribe es negra, pues la que no lo era la remezclaron haciéndola suya.

Todo se fraguó en un mercado: ese gran zoco de seres humanos en que se convirtieron las islas a raíz de la conquista. La prosperidad del negocio que fundaron los españoles atrajo a ingleses, franceses y holandeses que, tanto por libre como respaldados por sus Estados, asentaron sus posesiones tras batallas y compra-ventas. Los esclavos pasaban de unas manos a otras y los avatares del mercado del azúcar, café o tabaco sometieron a esta población a continuas migraciones. Los diferentes pueblos africanos -yorubas, ashanti, bantúes-, a veces premeditadamente disgregados, practicaban sus ritos ancestrales de culto a los muertos y espíritus; las ceremonias, iniciadas con llamadas de tambores y danzas, alentaban su precaria existencia y eran su clave clandestina de comunicación. La prohibición y el intento del cristianizarlas dieron lugar a religiones sincréticas en las que, bajo los nombres de santos y festividades, se sigue identificando a sus dioses y espíritus. Con el asentamiento de las ciudades y de una sociedad occidental acomodada, en el siglo XIX fueron llegando los bailes europeos -contradanza, mazurcas, cuadrilla, etc.- que la capacidad rítmica de los africanos fue reinventando en formas mestizas de gran carga lúdica, muy del agrado de la relajada población blanca.


Caribe francés

En el territorio de Haití los tratantes concentraron tal número de esclavos que tras, continuas rebeliones y la cesión a Francia por los españoles, alcanzó una temprana independencia (1804). La práctica del vudú impregna su cultura popular. En su culto utilizan tambores, algunos hechos con barriles, vaccines (trompetas de bambú) o croix-croix (cañas percutidas). La mezcla con bailes europeos dio lugar al compás. Tanto aquí como en Trinidad, en contacto con los emigrantes de Nueva Orleans, nace el begine, especie de jazz de bolsillo con orquestinas de trombón, banjo o guitarra y tambor. Después se suma el clarinete con el que Alex Stellio lo puso de moda internacionalmente (Cole Porter compuso su Begin the beguine).

Con la llegada de la música moderna de los 60, surge el mini-jazz; luego, se genera un movimiento raisin o de vuelta a las raíces promovido por el pianista Gerald Merleron, los cantos a capella de Toto Bissanthe o grupos como Bookman Eksperians y Coupé Cloué, y el melódico cantante Beethova Obas. Las letras en patois (criollo francés) denuncian la escandalosa y endémica pobreza del país.


Tambores y cantos de llamada-respuesta se funden en el belé (belair) de Martinica. Pero en la perla de la burguesía antillana, prolifera el gusto por los bailes europeos como la mazurka y el vals criollo. Modernamente, el conjunto Malavoi, con su sección de violines, acoge influencias cubanas y, en los 70, nace el zouk desarrollado por el grupo Kassav, con sus típicos kassé (rupturas de ritmo). Es el estilo de moda y lo siguen Harry Diboulé, las guadalupenses Zouk Machine o, en su vertiente más suave, los cantantes Ralph Tamar y Patrick Saint Eloi. Un artista atípico que se acompaña del banjo es Kali. En Guadalupe, socialmente más rural, aún se practica el gwoka, reuniones rituales basadas en los tambores ka. En los años 60, el percusionista Kònket estimuló los ritmos mendé y lewoz.


Caribe inglés

La estrategia inglesa de mayor represión y división de los negros, sumada a la importación de trabajadores de diversas culturas ha llevado a un folklore más variopinto y micronizado. Los ritos shango, danzas de lucha y aguinaldos heredados de españoles constituyen la tradición de Trinidad. Ligado a su carnaval, que compite en fama con el de Río, nació el calipso derivado de la antigua canción satírica con la que los esclavos se mofaban de sus amos; acompañados de flautas chacha (maracas) y primitivos banjos, se establecieron competiciones en las que se rivaliza en elocuencia y sarcasmo. Se extendió por las demás islas e internacionalmente gracias a Harry Belafonte en su versión más suave, pero sus más auténticos creadores fueron Lord Kitchener o Atila the Hunt. Al prohibirse el uso de tambores, se estimuló la búsqueda de cualquier objeto percutible como latas, cubos de basura y, sobre todo, bidones de petróleo de las bases americanas, que, artesanalmente trabajados, conseguían toda la escala tonal. Estos steel drums gozan de gran popularidad.
En los 70 surge el soca, ritmo frenético con teclados eléctricos que hace furor en las discotecas. Las ceremonias del big drum en las Granadinas, cropover o danzas de cosecha en Barbados y curiosas variaciones de las gigas escocesas en las Islas Vírgenes y Tobago son otras manifestaciones de importancia. En Bahamas tienen un tipo de godspel inspirado en la influencia baptista. Además, la inmigración de trabajadores indios (un tercio de la población de Trinidad y más de la mitad en Guyana) ha producido la música chutney, de raíz hindú pero más caliente.


Caribe holandés y garífunas

En las islas de Curaçao, Aruba y Bonaire, cercanas a Venezuela, hablan el papiamento (mezcla de inglés, holandés y español), bailan la wega di paliu y cantan el tumba, de letras satíricas. El baile nacional de Surinam es el kaseko, que tiene una variedad en la Guayana francesa. Desde el principio, hubo esclavos que huyeron y fundaron comunidades libres. Los españoles los llamaban cimarrones y llegaron ha tener su organización política independiente. Este origen tienen algunos grupos del interior jamaicano y los palenques colombianos, pero la más importante es la comunidad garífuna de Bélice y la costa de Guatemala, donde fueron deportados muchos de ellos por los ingleses. Conservan un idioma propio y bailan el jungujungu y parrandas hispanas. Actualmente, se les conoce por su estilo punta, también llamado culiou por el constante balanceo del culo casi sin mover los pies.


El reggae

El impacto de la música de Jamaica merece ser tratado separadamente: Bob Marley ha sido la primera estrella mundial que venía del Tercer Mundo y a casi treinta años de su muerte sigue vigente y se hace reggae en todos los idiomas.
Anteriormente y heredando ritmos tradicionales y arriesgadas técnicas vocales, surge el mento, estilo rural con guitarra en el que se lamenta de su situación precaria. El calipso también triunfa en su jonkonnu (carnaval) y con la influencia del rythm’ and blues se inventa el ska, ritmo cortante que hoy es base de letras reivindicativas; los Skatalites fueron sus promotores y en Inglaterra, los Specials y Madnes. Una versión más lenta y marcada da lugar al rock steady.
En los 70, grupos como Toots and the Maytals, Jimmy Cliff y Desmond Deker, con el uso de guitarras percusivas, hacen nacer el reggae que los Wailers y Burning Spear aderezan con la filosofía rastafari que proclama la patria común de la negritud. Posteriormente, el uso de bases rítmicas grabadas sobre las que intercalan improvisadas parrafadas produce formas como el dance-hall, dub y ragamuffin (mezcla con rap) que han impregnado todo el Caribe y la música de baile en general. Así que, de aquellas tierras, no habíamos sabido nada desde “Banana boat” hasta la herencia de Marley.


Fuente: http://www.revistapueblos.org




el Canario







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