sábado, 18 de marzo de 2017

La Posverdad



La verdad, con mayusculas, en nuestros días goza de escasa "popularidad". Resulta anticuada  e incómoda, no es políticamente correcto referirse a ella, y se la suele relacionar con fundamentalismos trasnochados o con buscadores solitarios y un poco chiflados. 

 La busqueda de bienestar y seguridad siempre ha estado reñida con la busqueda de la verdad, y en la mayor parte de los seres humanos prevalece sobre ella. 







Hoy por hoy, cuando la mayor parte de coaches, terapeutas y psicólogos consagran sus conocimientos y esfuerzos en convertir a sus pacientes en profesionales eficientes y competitivos y en personas perfectamente integradas y satisfechas dentro de una sociedad enferma, la verdad "verdadera", el conocimiento de uno mismo y de la vida, quedan relegados a un segundo plano. Simplemente no interesan, y todo nos invita a diseñarnos una verdad subjetiva, acomodaticia,  que nos haga "sentir bien". Parafraseando a Groucho Marx: "esta es mi verdad. Si no les gusta tengo otras".

El gran mercado de la Nueva Era ha contribuido mucho a ello, y el surtido de verdades de diseño que oferta es  inmenso.
Recuerdo lo que me dijo una vez una lectora asidua de libros de pensamiento positivo:  "si una idea te hace sentir bien, si te da paz, entonces esa es tu verdad." Una mente proclive al autoengaño es el terreno mejor abonado para la posverdad.

¿Qué es  la posverdad? Es una mentira expresada de tal forma que adquiera  la fuerza y la capacidad persuasiva propias de la verdad. Es decir, que suene tanto a verdad, que se la pueda confundir con ella. Al igual que la publicidad, apela directamente a sentimientos y creencias muy arraigados más que a  la razón. 

Se distingue de la mentira en el sentido más tradicional, en que detrás de ella hay expertos y asesores procedentes de un amplio abanico de disciplinas, que van desde la publicidad hasta la neurología. Por eso, yo definiría la posverdad como la tecnología de la mentira, que tiene por objeto manipular cerebros, y que está perfeccionandose a marcha forzada de un día a otro.

La posverdad, al igual  que la neolengua de Orwell, se pone de manifiesto sobre todo en el terreno político y periodistico, presentándose a menudo en forma de eufemismo. Cómo ya no resulta viable imponer abiertamente una dictadura, hay otras formas más sutiles de predisponer o condicionar a las masas para que hagan lo que se espera de ellas. 









Los políticos, y de modo especial los de talante totalitario,  utilizan esta forma de manipulación continuamente y sin ningún escrúpulo. 
 Voy a dar, a continuación una serie de ejemplos de posverdad sacados de la política española, en concreto a partir de 2008, año en que empezó la gran crisis económica que aqueja a gran parte de Europa y del mundo.

1. José Luis Rodriguez Zapatero, por ejemplo, que era el presidente del gobierno español en los comienzos de la crisis, anunció esta última a los españoles (cuando ya estabamos metidos en ella hasta el cuello), llamandola Desaceleración transitoria. Más adelante, la rebautizó Desaceleración acelerada, debido a su evidente agravamiento, pero nunca quiso utilizar la palabra crisis)

En este caso, la posverdad no logró convencer a mucha gente.

El partido popular, partido que gobierna actualmente en España, tiene en su haber  un florilegio de posverdades de una enorme variedad y riqueza. Veamos algunos ejemplos.

2. Cuando dicen apoyo financiero, debe leerse rescate a los bancos con el dinero de todos y a fondo perdido.

3. Racionalización de la red de oficinas: normalmente racionalización significa cierre; más gente al paro.

4. Flexibilizar el mercado laboral:  recorte de derechos de los trabajadores. Despidos más sencillos y baratos, periodos de prueba indefinidos para trabajos precarios, incumplimiento de los convenios y todo aquello que suponga beneficios para los empresarios y perjuicios para los trabajadores.











5. Reformas estructurales: subida del IVA, bajada de prestaciones por desempleo, etc.  Cuando utilizan esta expresión hay que temerse recortes drásticos en los derechos y el bienestar del ciudadano.

6. Eficiencia: Trabajar más por el mismo salario

7. Optimizar recursos: Si oyen estas dos palabras, pónganse en lo peor. Cuando el Gobierno despide profesores, incrementa el número de alumnos por aula, amplia el horario de los docentes y sube las tasas universitarias está optimizando los recursos de educación.

8. Redimensionar: lo mismo que optimizar recursos

9. Modernización: más de lo mismo.

10. Tasa de crecimiento negativo: Una de las mejores ocurrencias de nuestros políticos. Como recesión es un sustantivo desagradable, juntamos dos términos contradictorios (oxímorón) y conseguimos que la gente se haga un lío. 

11. Movilidad exterior: expresión usada por la ministra de empleo Fátima Bañez para designar la fuga de cerebros que está sufriendo España debido a la crisis.

12. medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas: amnistía fiscal.


Les he puesto aquí sólo unos pocos ejemplos, porque un trabajo más exhaustivo sería demasiado largo. Las fuentes de donde he tomado la información son: El Confidencial, y 20 minutos.


He hablado sólo de España, pero es evidente que este es un fenómeno a escala mundial: la mejor forma de hacer que mucha gente vote una y otra vez por sus propios sicarios.

         


                                             el Canario


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