viernes, 31 de marzo de 2017

Return to Forever - No Mistery (1975)

Un estadounidense de origen latino enamorado de España y de su música. Una banda de instrumentistas superdotados que le inyectan al jazz la energía del rock, y el sentimiento hispano. Un álbum que no es el más recordado de esta banda, y que sin embargo puede que sea el mejor... 
Se trata de Return to Forever y de su álbum No Mistery. Un álbum que escuché bastante  hace muchos años, y que había olvidado por completo. Ayer lo recuperé, y comprobé que me causa la misma emoción y la misma admiración. Reescuchando este álbum entiendo  lo mucho que  Chick Corea amó España y su música.





Artista: Return to Forever
Álbum: No Mistery
Año: 1975
Género: jazz rock fusión
Duración: 42:57
Nacionalidad: EEUU


Lista de Temas:
01. "Dayride" (Clarke) – 3:25
02. "Jungle Waterfall" (Corea, Clarke) – 3:03
03. "Flight of the Newborn" (Di Meola) – 7:23
04. "Sofistifunk" (White) – 3:51
05. "Excerpt from the First Movement of Heavy Metal" (Corea, Clarke, White, Di Meola) – 2:45
06. "No Mystery" (Corea) – 6:10
07. "Interplay" (Corea, Clarke) – 2:15
08. "Celebration Suite part I" (Corea) – 8:27
09. "Celebration Suite part II" (Corea) – 5:32


Alineación:
Al Di Meola / electric guitar, acoustic guitar
Chick Corea / acoustic piano, electric piano, clavinet, Yamaha organ, synthesizers, snare drum, marimba, vocals
Stanley Clarke / electric bass, acoustic bass, Yamaha organ, synthesizer, vocals
Lenny White / drums, percussion, congas, marimba















"En 1976 edité My Spanish Heart, con el que quise dejar testimonio de mi amor por la cultura musical española, entendiendo por tal no solamente la que procede de la España peninsular sino también la de los territorios históricos en los que se habla español, además del Oriente Medio y África. Me siento muy conectado a ese mundo. Cada vez que vengo a España, me siento como en casa. Su cultura es, de algún modo, la mía."
Chick Corea

Con estas palabras, Armando Anthony Corea (alias Chick) manifiesta en una entrevista su fascinación (casi diría enamoramiento) por España, al menos en lo que concierne a su vertiente musical. Esa pasión se extiende, como el mismo dice, a todo lo hispano en general. Y basta escuchar algunos de sus temas para ver que realmente es así. En 1972 con Return to Forever grabó la primera versión del tema Spain, una pieza colosal, que por si misma bastaría para inmortalizarlo, y por la que España debería rendirle homenaje (tristemente no es así). 




 Francisco de Goya: Toro bravo



Por si no estuviera suficientemente clara esa pasión por la piel de toro ( que así se le llama a España, por la forma que tiene en el mapa), lanza en 1976 una maravilla de álbum doble como  solista, My Spanish Heart (mi corazón español). Es uno de sus álbumes más conocidos. Sin embargo, apenas un año antes, con Return to Forever, había grabado otro álbum del que no se habló tanto, pero que para mi tiene una gran relevancia: No Mistery.

Corría el año 1975 y el jazz fusión estaba atravesando un momento especialmente emocionante en el que la Mahavishnu Orchestra, Miles Davis, Head Hunters, y muchos otros, entregaban a su público obras de un enorme contenido, y  se exploraban con audacia todas las posibilidades de la fusión. Justo ese año, en medio de toda esa ebullición creativa, salió No Mistery, que, junto a Hymn of the Seventh Galaxy y Where Have I Known You Before constituye la discografía más funk y  jazz-rockera de la banda, la que corresponde a su segunda época (ver más abajo). 

No Mistery

Su cara A  contiene material con mucha influencia funk, que ha sido compuesto por todos los  miembros del grupo, y en ella podemos reconocer el estilo trepidante y dinámico que caracteriza los dos álbumes anteriores de Return to Forever, mientras que el lado B contiene composiciones de Chick Corea exclusivamente (salvo el brevísimo Interplay, compuesto por Corea y Clarke)


Aquí vemos a Chick Corea y Stanley Clarke, en enero de 2015 durante una clase, en una impresionante ejecución del tema No Mistery:  






La diferencia entre una cara y la otra es evidente. La cara B es, a mi modo de ver, una fantástica introducción a lo que Chick emprendería un año después: My Spanish Heart, el doble álbum donde este profundiza en su honda pasión por la música española. 

El primer tema de esa cara B, que se llama No Mistery igual que el álbum, es una verdadera joya de jazz acústico.  


Y de ahí en adelante, como por arte de magia, Chick Corea nos hace dar un salto hacia atrás en el tiempo, catapultandonos a las escenas de corridas de toros, fusilamientos, hogueras de la Santa Inquisición y tétricos aquelarres pintados por Goya; a las vastas planicies de Extremadura, con sus antiguos molinos y algarrobos caprichosamente diseminados en la campiña donde transitó hace siglos el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha con su desnutrido caballo y su lanza, perdiendose melancólico en la lejanía. Desfilan ante nosotros los personajes de la novela picaresca española: el  lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache, Rinconete y Cortadillo... 






                                                      Francisco de Goya: El Pelele





En estos temas el jazz rock cósmico de  Hymn of the Seventh Galaxy cede el paso a Manuel de Falla, a Albéniz, al flamenco y a la música latina en general. Chick Corea ganó un premio Grammy en 1975 por este álbum.







 Return to Forever, wikipedia: 


Primera Formación
Su primera formación estaba integrada por el mencionado Chick Corea en teclados, Stanley Clarke en bajo, Joe Farrell en saxo soprano y flautas y Airto Moreira en la percusión. La esposa de Airto, Flora Purim, ejerció el trabajo vocal de la banda.
Tras un tiempo de experimentación, en febrero de 1972 graban su primer álbum, titulado con el mismo nombre del grupo, en el que se incluyó la célebre composición de Corea llamada La Fiesta. En septiembre de ese mismo año graban Light as a Feather, un compilado de melodías brasileras reinterpretadas desde las influencias del Jazz al que venía apuntando el grupo.

Segunda Formación
 Sin embargo, en los primeros meses de 1973 Return to Forever toma un rumbo diferente. Al incorporarse el guitarrista Bill Connors y el enérgico baterista Lenny White, el grupo se lanza de lleno al Jazz fusión, y en ese mismo año, en agosto, graban Hymn of the Seventh Galaxy, el cual lo transporta hacia el reconocimiento general como uno de los máximos exponentes del movimiento del Jazz Rock, junto a Mahavishnu Orchestra y Weather Report.
En dicha línea musical, en el verano de 1974 se suma a Return to Forever, para reemplazar a Connors, el joven y virtuoso guitarrista Al Di Meola, con fuertes influencias flamencas recibidas de Paco de Lucía. Con esta incorporación el grupo encontró su momento de máxima creatividad y calidad, grabando varios trabajos que fueron, en todos los casos, fieles exponentes de la energía y plenitud del Jazz Rock, representado de manera inconfundible con esta banda.

Así es que graban, en 1974, Where have I known you before; en 1975 No Mystery; y en 1976 el paradigmático Romantic Warrior, considerado por algunos críticos como su obra maestra.

Tercera formación
Una tercera edición del grupo Return to Forever surgió en 1977, al incorporarse nuevos músicos auxiliares en vientos, el percusionista Gerry Brown y la por entonces futura nueva esposa de Corea, Gayle Moran, en la voz. Esta nueva formación grabó el álbum Music magic, y el cuádruple Return to Forever Live, el cual refleja la tremenda energía de la banda en sus perfomances en vivo, y consituye su última grabación antes de la disolución del grupo.
En 2010, Corea reúne al grupo realizando una gira mundial, con la formación: Corea, Clarke, Di Meola, White.Como consecuencía de esta reunión se edita un disco de grandes éxitos con material antiguo, y un disco doble en vivo grabado en Montreux, llamado "Returns".

Cuarta formación


En el 2011 Corea reúne de nuevo al grupo como "Return to Forever IV", y proyecta una gira mundial (Hymn Of The Seventh Galaxy Tour 2011), con Clarke al bajo, White a la batería, Frank Gambale a la guitarra eléctrica y el violinista Jean-Luc Ponty.

Epílogo

En 1999, Stanley Clarke junto al baterista Lenny White, ex miembros de la banda, deciden convocar a otros músicos de renombre, tales como el guitarrista Richie Kotzen, la teclista Rachel Z, y la multifacética y virtuosa violinista Karen Briggs, con el objeto de formar el grupo Vertú, considerado por algunos críticos como la continuación musical de Return to Forever.










El alquimista del Jazz

Chick Corea, pianista

La Razón / Nicolás Peña - periodista
00:00 / 01 de julio de 2012
Armando Anthony Corea, más conocido como Chick Corea, nació el jueves 12 de junio de 1941 en Chelsea, Massachussets. Su padre, Armando, trompetista y líder de una banda, fue su primer maestro. El reciente 5 de junio, en una entrevista publicada en el periódico Página/12, a raíz de su concierto en el Gran Rex de Buenos Aires, Corea manifestaba: “He tenido muchos maestros y por todos siento gratitud, pero el primero fue mi padre Armando. Él tocaba jazz en la trompeta y durante toda mi infancia lo escuchaba a él y a los discos de 78 rpm que ponía: de Dizzy y Bird, de Art Blakey, de Sarah Vaughan con la banda de Billy Eckstine, de Miles Davis a los 17 años tocando en el quinteto de Charlie Parker. Esos gigantes fueron mis héroes y maestros. Y después Monk, Bud Powell, Horace Silver, Sonny Rollins, Bill Evans, tantos otros”.
Con sólo 21 años, Chick tocaba en las bandas de Mongo Santamaría y Willie Bobo. Poco después lo hizo con el trompetista Blue Mitchel y el saxofonista Stan Getz. Su primera grabación como líder fue en 1966 con Tones For Joan's Bones, álbum con cierto toque de free jazz. Dos años después le siguió Now He Sings, Now He Sobs, en trío con Roy Haynes en batería y Miroslav Vitous en el bajo. Después de un tiempo breve acompañando a la cantante Sarah Vaughan, reemplazó a Herbie Hancock en la banda de Miles Davis y participó en la grabación del legendario álbum Bitches Brew.
En 1971, tras una corta experiencia en el jazz de vanguardia con el saxofonista Anthony Braxton, armó su banda a la que bautizó como Return to Forever, de inspiración latina, con fuerte anclaje en la música brasileña.
La Séptima Galaxia
A pesar de la solidez de su grupo y con dos discos en su haber, a principios de 1973 Corea se sentía atraído por el sonido de los sintetizadores, lo que lo llevó a cambiar el curso de la propuesta de su banda e introducir al baterista Lenny White y al guitarrista Bill Connors. El sonido del grupo se transformó y generó una paleta de colores con un fuerte sabor jazz-rock-funk de esos años. Lista la receta, estos alquimistas entraron al estudio para la grabación de Himno de la Séptima Galaxia, fundamental en el desarrollo de la fusión.
Pero, un cambio más se avecinaba para la consolidación definitiva: el ingreso de un joven guitarrista que había sorprendido gratamente a Corea. Al Di Meola, de 19 años, aportó la fuerza rockera que Chick estaba buscando y que quedó sellada en dos excelentes discos Where Have I Known You Before y No Mistery. En 1976, el grupo produjo su obra cumbre, Romantic Warrior.
A pesar de ello, asociar a Corea con el jazz-rock, más allá de que fue uno de sus creadores, es olvidarse de proyectos suyos tan diversos y geniales. Ya más relajado y después de la fiebre de los sintetizadores, Chick vuelve al instrumento que Miles lo había inducido a tocar, el piano eléctrico Fender Rhodes. El cristalino sonido de este instrumento fue ideal para la propuesta que Corea quería expresar en ese momento con el álbum Friends, en el cual retoma un sonido latino, mucho más suave y melódico. La flauta de Joe Farrell dibuja escenarios maravillosos, sostenidos en el pastoso sonido del contrabajista puertorriqueño Eddie Gomez, quien junto al toque de los tambores y platillos de Steve Gadd crean una red rítmica capaz de sostener en el aire las maravillosas improvisaciones del teclado y las cañas, en temas con aroma flamenco, latino, boppero, latin y todo cuanto la imaginación permita.
Dice Corea: “Nada en la vida es puro. Todo lo que hacemos es una mezcla. En el mundo somos más de seis mil millones de personas y hay una mezcla de lenguajes, de culturas, de música y diferentes cosas. Pero algo a lo que todos aspiramos como seres humanos es a tener placer en la vida todos juntos.
Esto se refleja en el jazz por ser una música con un proceso muy inclusivo. Es difícil decir lo que es el jazz o lo que no, pero para mí lo emocionante de la música es incluir más cosas y combinarlas, y no excluirlas”. Estos criterios reflejan perfectamente la música de Corea, sólo con piano, con sintetizadores o con ambos, en el jazz, en el rock, el blues, el flamenco, todo, todos son excelentes ingredientes para hacer música cuando no se tienen complejos.
En la década de los 80, Corea se reinventa con su nueva banda, la Elektric Band, junto a John Patittucci en el bajo y Dave Weckl en la batería. Su primer álbum de 1985 incluía a los guitarristas Scott Henderson y Carlos Ríos. A partir del segundo, Light Years, se consolida la banda con la inclusión de Frank Gambale en guitarra y Eric Marienthal en saxo. La cúspide se produce con Eye of the beholder.
El enfoque musical de Corea es inclusivo, abarca todos los géneros y estilos de su interés, dúos de piano, tríos al más puro estilo de Bill Evans, grabaciones con orquesta, dúos de piano y vibráfono son algunos ejemplos de la versatilidad de este maestro.
En 2004, volvió a reunir a la Elektric Band, después de diez años, para llevarnos a un viaje galáctico inspirado por una novela de ciencia ficción To the Stars, de L. Ronald Hubbard. “Conforme la masa se acerca al infinito, el tiempo se aproxima a cero”, describe Corea. Y en la novela, conforme la velocidad de la nave espacial se acerca a la velocidad de la luz, se aproxima también al tiempo cero, de forma que cuando la tripulación regresa a casa tras sólo unos meses, han pasado décadas y generaciones en la Tierra. La composición de Corea lleva al oyente al corazón y las mentes de la tripulación: el misterioso Capitán Jocelyn, su ardiente consorte la Señora Luck, y el nostálgico y rebelde Alan Corday, un ingeniero que fue secuestrado en la Tierra para servir a bordo de la nave espacial por razones no reveladas en su totalidad hasta el estupendo clímax de la novela. 
A Corea siempre le gustó hacer retratos musicales, poesía musical, poner música a una historia y retratar personajes. En su discografía tenemos al Sombrerero Loco, al Leprechaun, al Agente Secreto, al Caballero Romántico. En 2006 presentó La Aventura Suprema, basada en escenas de la fantasía Las 1.001 noches de Hubbard, en la que el protagonista es transportado por un científico renegado a otro plano, donde supera la oposición de genios, demonios y un tirano usurpador, para rescatar a la hermosa reina Tedmur de la encantada Ciudad de Bronce. Corea incluye este álbum entre sus mejores grabaciones, porque abarca muchas de las líneas musicales que ha explorado en su  carrera.
Ese trabajo le ofreció la oportunidad de grabar por primera vez en décadas con el baterista Steve Gadd y el flautista Hubert Laws, con quienes tocó en algunas de sus memorables grabaciones de los años 70. Se les sumaron músicos de bandas más recientes, entre ellos el guitarrista Frank Gambale, y el saxofonista Tim Garland, además de músicos de la banda del guitarrista Paco de Lucía como el gran bajista catalán Carlés Benevent, el flautista Jorge Pardo y el percusionista Rubem Dantas.
En 2008 nos volvió a embrujar y a esperanzar a los sedientos de jazz, al convocar a sus viejos amigos y antaño jóvenes discípulos Stanley Clarke, Lenny White y Al Di Meola, la mejor formación del Retorno a lo Perpetuo. Su pasión por la variedad y por lo incluyente no se detiene nunca: “Por más rica que sea una comida, ¿quién quiere comer lo mismo todos los días?”. La palabra clave es la curiosidad. Y también, placer. Corea lo menciona cada vez que puede.
Curioso e informado
A veces se sienta ante el equipo o la computadora por simple gusto. Otras, “para ver qué están haciendo mis amigos, para ver en qué andan los músicos jóvenes que nunca pude escuchar en vivo. Y vuelvo una y otra vez a mis grabaciones favoritas de Miles Davis y John Coltrane. Y a algunos compositores clásicos que admiro. Y a grandes pianistas como Art Tatum y Glenn Gould. Y a veces, especialmente durante una gira, saco toda la música de mi alrededor y trato de escuchar lo que me rodea. Por ejemplo, en las habitaciones de hotel, jamás prendo la televisión ni escucho la radio. Y sí, a veces, escucho mis propias grabaciones para tratar de encontrar nuevos caminos en lo que hago. No soy demasiado crítico conmigo mismo, pero sé qué es lo que me gusta y lo que no de mi manera de tocar y, por lo tanto, trato de corregir lo que no me gusta y de llevarlo hacia lo que sé que quiero hacer”.
El 6 de junio, a los 72 años, hizo vibrar a un gran Gran Rex repleto de público de todas las edades que debieron dividir sus oídos, sus ojos y su cerebro en tres partes para no perderse ni un solo detalle de la magia que creaban Chick en los teclados, Stanley en el contrabajo y Lenny en la batería.
Nicolás Peña - La Razón


                                              el Canario










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