martes, 4 de abril de 2017

Alan Stivell - Una Jornada en Casa (1978)


Este es el primer álbum de Alan Stivell que escuché. Recuerdo  el gran impacto que me causó: significó un cambio radical en mi visión de la música folk. Su impronunciable nombre bretón, Un dewezh 'barzh 'gêr”, traducido al español suena así de reconfortante: “Una Jornada en Casa”. 
Al escucharlo, recorreremos la verde Bretaña, descubriremos sus leyendas, sus bosques sagrados y sus megalitos...

Alan Stivell nos abre las puertas de su hogar, y nos invita a probar el vino y la música de su tierra. 



Artista: Alan Stivell
Álbum: Una Jornada en Casa (Un dewezh 'barzh 'gêr)
Año: 1978
Género: folk progresivo
Duración: 36:01
Nacionalidad: Francia


Lista de Temas:
01. Trinquons Nos Verres
02. Ar Wezenn Awalou
03. Henchou Kuzh
04. Tabud Kemper
05. Warlec'h Koan
06. An Try Marrak
07. Tal An Tan
08. An Nighean Dubh
09.Slan Chearbhallain
10. Inisi Hanternos

Alineación:


- Alan Stivell / harpe, bombarde, bagpipes
- Hervé Derrien / cello
- Yann-Jakez Hassold / vocals
- Jean-Claude Olivier / sitar
- Michel Delaporte / tambourine
- Mikael Ar Vali / bass
- Mark Perru / guitar
- Chris Hayward / flute
- Claude Nicault / accordion















“Un dewezh 'barzh 'gêr”, “una jornada en Casa”, es el octavo álbum de estudio de Alan Stivell. Fué grabado entre su casa de Langonnet (Bretaña) y su otra casa en París,  junto a un grupo de amigos. En este disco Stivell canta en puro dialecto de Langonnet, no en el bretón oficial. La portada del disco ya habla por si misma: vemos al músico en actitud serena, sentado en el umbral  de su casa de piedra, en jeans y  zapatillas, tocando una zanfona. Es un día soleado, y un hermoso rosal en flor asoma por su lado izquierdo. Un triskell cuelga de su cuello (Según la cultura celta, el triskell representa la evolución y el crecimiento, el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Manifiesta el principio y el fin, la eterna evolución y el aprendizaje perpetuo).







En la foto de portada del disco todo evoca la tranquilidad y el gozo de encontrarse al fin en casa después de una larga odisea. La alegría de estar anclado a un lugar específico, pero  abierto a lo universal:

de hecho, mientras que en “Raok Dilestra” se podía sentir, casi respirar, una atmosfera bélica, en “Una Jornada en Casa” se nos presenta el lado hogareño, apacible, del país de Breizh (Bretaña). Los mitos y leyendas que residen en su memoria colectiva, impregnan inevitablemente las hermosas canciones de las que se compone el álbum. Títulos tan sugestivos como Los caminos invisibles (Henchou Kuzh) o, La dama del cabello negro (An Nighean Dubh), nos dan un primer esbozo del universo mítico en el que, poco a poco, nos iremos adentrando.




A diferencia del anterior trabajo de Stivell, “Una Jornada en Casa” es eminentemente acústicola instrumentación eléctrica cede el puesto al arpa celta, la flauta, la gaita, a las tablas y el sitar indios, que emiten sonidos evocadores de lo ancestral y lo legendario.  En “Raok Dilestra” todas las composiciones eran de Alan Stivell; en “Una Jornada en Casa” todos los temas son tradicionales, con arreglos e improvisaciones de Stivell y compañía. El álbum, según palabras del mismo músico, pretende ser un paréntesis, un día de relax, de melodías tradicionales y ambiente familiar, un tiempo de descanso y de fiesta antes de los grandes acontecimientos venideros (parece que se refería a su  inminente gira internacional y a la grabación del grandioso disco “Sinfonia Celtica - Tir Na Nog”). Alan, en “Una Jornada en Casa”, quiere expresar la necesidad de compartir los placeres simples y verdaderos: el amor, la amistad, la risa, el vino. Así lo deja entrever el titulo del primer tema: “choquemos nuestros vasos”.  







Si bien su música está indisolublemente ligada  al discurso independentista bretón y a planteamientos nacionalistas e identitarios, que por muchas razones que aquí no vienen al caso no comparto,  su belleza y su magia son innegables; Alan Stivell  nos hace amar el país de Breizh, y nos hace desear conocerlo más a fondo.





el Canario






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