lunes, 3 de abril de 2017

Coro de Monjes de la Abadía de Solesmes - Pascua



Ya pasó el equinoccio de primavera, ese momento considerado mágico por todas las culturas tradicionales, que lo celebraron cada una a su manera, desde la más remota antiguedad. 
Una joven religión, nacida de una secta procedente de la periferia del imperio romano, también diseña su propio sistema de festividades y ritos dentro del cual, el equinoccio de primavera es el momento culminante de toda su liturgia. 
Tras siglos de evolución, los cánticos que entonaban los primeros cristianos en las catacumbas llegaron a alcanzar el grado de sofisticación, y a la vez, de sencillez  que se pueden apreciar, por ejemplo, en  las piezas vocales de este disco.







Artista: Coro de Monjes de la Abadía de Solesmes
Álbum: Tiempo Pascual
Género: canto gregoriano
Duración: 1:04:25
Nacionalidad: francesa



Lista de Temas:
Misa de la Vigilia Pascual

01 Campanas Cloches de Solesmes 
02 Aleluya Confitemini Domino 
03 Tracto Laudate Dominum 

Día de Pascua

04 Himno Salve festa dies 
05 Introito Resurrexi 
06 Gradual Hæc dies 
07 Aleluya Pascha nostrum 
08 Secuencia Victimæ paschali 
09 Ofertorio Terra tremuit 
10 Communión Pascha nostrum 
11 Kyrie I 
12 Gloria I 
13 Sanctus I 
14 Agnus I 

El Oficio

15 Invitatorio Surrexit Dominus 
16 Himno Aurora lucis 
17 Himno Ad coenam 
18 Antíphona Antiennes 
19 Diversos Exsultemus 
(tono solemne)
20 Antíphona Regina cæli 
(tono simple)
21 Antíphona Regina cæli 

Domingo de Pascua 2

22 Introito Quasimodo 
23 Kyrie VI 
24 Aleluya In die 
25 Aleluya Post dies octo 
26 Ofertorio Angelus Domini 
27 Communión Mitte manum tuam




Coro de la abadía de Solesmes
Director: Dom Gajard










Quizás les resulte extraño encontrar aquí un disco de estas caracteristicas. Pero los que siguen regularmente este blog, sabrán que éste no tiene fronteras en lo que a música se refiere, y que aquí pueden tropezarse con lo que menos se imaginan.

El disco, que abarca todos los cantos gregorianos correspondientes a los días de Pascua está interpretado por el coro de monjes de la Abadía de San Pedro de Solesmes, y comienza con unas campanadas que convocan mente y corazón a entrar en un estado de silencio vigilante,  dejando atrás los pensamientos y las preocupaciones del día a día para ponerse  en sintonía con lo inaudible. 
Ofrenda musical austera y gozosa, el canto gregoriano, como la llama de una vela, nace del silencio para regresar a él sin apenas alterarlo, pero colmandolo de luz.











La Pascua cristiana es una fiesta movible, es decir, que cada año cambia de fecha. ¿De qué depende eso? El día de Pascua, o sea, el domingo de Resurrección, se celebra el domingo siguiente a la primera luna llena del equinoccio de primavera, cayendo entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Así es la tradición, pero recientemente el Papa Francisco dijo que iba a convertir la Pascua en una fiesta fija, asignandole una fecha concreta... será para evitar incómodas asociaciones con la antigua ciencia de los Magos, la astrología?
Los cantos gregorianos del período de Pascua me sobrecogen. Como es tiempo de introspección y recogimiento, esos cantos tienen, a mi modo de ver,  más intensidad y misticismo que los de otras épocas del año. La llama de la vela aquí se afila y se estira  hacia lo alto, adquiriendo una coloración azulada  y el destello de una lejana estrella. 








Pocas cosas logran expresar la austera condición de quien ha dejado atrás  la vida en sociedad para enfrentarse a la soledad total con lo divino. "Sólo Dios" vi escrito en un cartel de un monasterio benedictino. En otro cartel fijado en la pared de un pasillo se podía leer: "Siendo gusano del suelo, aquí me salieron alas para subir al cielo". Y en otro: "O beata solitudo, o sola beatitudo" ( oh beata soledad, oh única beatitud). 

Hay una determinación inquebrantable, un inmenso anhelo de lo sublime implícitos en estos cantos;  pero al mismo tiempo, hay un generoso caudal de dulzura y de quietud.


La liturgia es la norma que regula  el conjunto de rituales y ceremonias cristianos que deben celebrarse en cada uno de los días que componen el año. Por mucho que los teólogos lo quieran desmentir, es un hecho evidente que la liturgia cristiana utiliza el ciclo solar y sus diferentes etapas cómo alegoría de la vida de Jesús. Cuando por ejemplo, el sol llega al punto en que los días empiezan a hacerse más largos (solsticio de invierno), es decir, cuando el sol empieza a ganarle terreno a las tinieblas, se celebra el nacimiento de Jesús. Cuando el día empieza a durar más que la noche (equinoccio de primavera),  se celebra la resurrección de Jesús (En el mito griego de Perséfone, cuando ella regresa al mundo exterior saliendo de las profundidades del Hades,  llega la primavera y la naturaleza "resucita").




                                     fiestas del equinoccio en Ecuador



 Por eso muchos historiadores ven en Jesús un heroe solar, como lo fueron Mitra, Osiris, Hercules (cuyos doce trabajos evocan los doce signos zodiacales), y muchos otros que existieron en el pasado. La liturgia sería entonces la celebración diaria de las obras y gestas de estos heroes del espiritu, representadas por el paso del sol por sus doce moradas.

En la liturgia, el canto y la música en general, ocupan un lugar de honor.

pero si hay una modalidad de música que es propia del claustro monástico y de su silencioso estilo de vida, es el canto gregoriano, al cual se le puede definir como canto litúrgico cristiano monofónico, sin acompañamiento de instrumentos, cuya melodía está supeditada al texto, y que se canta en latín.

          




La abadía benedictina a la que pertenece el coro de monjes que oyeron en el video de cabecera está ubicada en Solesmes, y es famosa por haber sido el primer bastión del movimiento de restauración litúrgica iniciado en Francia por Prosper Guéranger en el siglo XIX. Con esta restauración se dio un nuevo impulso a la vida monástica y a la observancia de la liturgia romana, que habían sido casi del todo aniquiladas en ese país a raíz de la revolución francesa. 





el Canario


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