jueves, 1 de junio de 2017

La Voz de su Amo




Entre canción y canción -todas y cada una dedicadas a un perro, - les contaré la historia de Nipper, un perro mestizo que demostró una vez más de cuanta lealtad y amor son capaces estos fabulosos animales. Les hablaré de Alta Fidelidad, de gramófonos y de fonógrafos. De un pintor que se hizo famoso gracias a un perro, y de un perro que alcanzó la fama gracias a la música... y también les hablaré de mi viejo perro Rufo, al que dedico este post. 









 Después de este memorable blues de Pink Floyd, con solo de perro incluido, empezaré este post dedicándolo a alguien que nunca podrá leerlo, pero que se lo merece: mi perro Rufo. Es un caniche anciano, casi humano en cuanto a la complejidad de sus sentimientos ( pero no en la traición, ni en la falsedad, por ejemplo). Tiene 14 años y las cataratas nublan cada vez más sus ojos, sus movimientos son cada vez mas lentos y torpes, y los dolores de las articulaciones le harían cojear, si no fuera por la medicación que toma todos los días. Es el veterano de la casa, y se le respeta. Su pasión es oler; Su universo olfativo debe ser tan grande y complejo como nuestro universo auditivo, o  visual. Tal vez incluso mayor.




Esta es la foto más bonita que tengo de él: fue sacada una tarde mientras Rufo me esperaba al pie de la escalera para salir de paseo. Me esperaba pacientemente, aunque se moría de ganas de salir. La luz que proviene de arriba junto a su porte hierático le confieren a la foto una belleza inocente y espiritual. 
Su lealtad, su fidelidad y su profundo amor  hacia su compañero humano son hechos que he podido comprobar por mi mismo. 
Hay muchas historias que nos hablan de esos valores innatos en la raza canina, pero la que les voy a contar hoy me ha impresionado de una forma especial. Les hablaré de Nipper, el perro del gramófono.








Nipper nació en 1884 en Bristol, Gloucester, Inglaterra. Era un cruce de Bull Terrier y Fox Terrier. Su propietario, un tal Mark Henry Barraud fallece en 1887, y a Nipper se lo lleva a Liverpool un hermano suyo, Francis. 

Francis tenía un estudio fotográfico, era pintor y también era miembro de la Royal Academy of Arts. Entre otras cosas, heredó de su difunto hermano un fonógrafo de cilindro y grabaciones de la voz de Mark realizadas con este. A diferencia de los gramófonos, los fonógrafos si podían grabar.







A veces, cuando le sobrevenía la nostalgia de su hermano, Francis ponía los discos con la voz de Mark en el fonógrafo de cilindros, y desde la primera vez quedó admirado por el interés que Nipper mostraba al escuchar la voz del difunto. El perrito se colocaba delante de la bocina y visiblemente emocionado, la lamía y la olfateaba, ladeando su cabeza para mirar detrás del fonógrafo en un vano intento de encontrar a su amo.

Francis, impresionado por todas esas evidentes muestras de cariño, tomó una foto de Nipper  en 1895, en actitud atenta ante la voz de su amo que salía del fonógrafo. Nipper murió en septiembre del mismo año a los once años de edad. 









Admirado por la conducta del animal, Francis tuvo la idea de plasmar la fotografía en una tela pintada al óleo. En 1898 la pintura estuvo lista,  y fue registrada el 11 de febrero de 1899 con el título: "Perro mirando y escuchando un fonógrafo". Más adelante  Barraud  decidió cambiar el nombre de la pintura por el de "La voz de su amo" y trató de exhibirla en la Royal Academy, pero no la admitieron. Lo mismo ocurrió con varias revistas. Todos argumentaban su negativa diciendo que nadie iba a entender lo que hacía el perro delante del fonógrafo. En un principio no quiso vender la pintura, pero en un período de apuros económicos se la ofreció a la empresa Edison Bell Company, (inventora del fonógrafo). James E. Hough, el propietario de la misma dijo: “Los perros no escuchan fonógrafos.” 






Barraud, en su empeño por vender el cuadro, se persona en la recién creada compañía “Gramophone and Typewriter Company (G & T)”, con una foto de la pintura. Barry Owen, el entonces director de la empresa, le preguntó si el cuadro estaba a la venta y si podía pintar  una máquina de fabricación propia, un gramófono, en lugar del fonógrafo. Por la cantidad de 100 Libras un 4 de Octubre de 1899 cierran el trato.






El cuadro hizo su primera aparición en publicidad en enero de 1900: un simpático perrito que muchos creen un fox terrier o un jack russell, escuchando embelesado un gramófono con el slogan “His Master’s Voice” logotipo que sería usado por  la RCA Records y la RCA Victor.

Desde 1902 todos los discos de RCA Victor llevaban sobreimpreso el dibujo del perro y el gramófono de Barraud. Los anuncios de la época indicaban a los compradores de discos que "buscaran el perro".

"La Voz de su amo"  no será usada como imagen de la filial británica (RCA Records) hasta el año 1907. 

Francis Barraud realizó 24 réplicas del cuadro, y alcanzó una gran fama como pintor y fotógrafo. Murió en 1924.   








 El óleo "la voz de su amo" se exhibe en la sede de EMI Music  en Gloucester Place y bajo una luz adecuada, el fonógrafo original puede todavía ser visto debajo de la segunda capa de pintura.

Nipper fue sepultado en Kingston, Londres, en un parque que contaba entonces con varios magnolios. Con los años el parque desapareció y en su lugar se alza una sucursal del banco Lloyds. En la entrada principal una placa de bronce nos recuerda que allí se enterró al mestizo más musical del mundo. 

  

abajo, una canción que Neil Young dedicó a su perro Old King:











Leo en el ensayo  "Alta fidelidad: el identificador de la RCA-Victor. Hacia la constitución de un tipo de escucha fonográfica" de Matías Gutierrez Reto:


- Roland Barthes (Barthes 1995) proponía dos tipos de operaciones a través de las cuales se articulan recíprocamente el texto de materia verbal y la fotografía o la ilustración en el discurso publicitario gráfico. Una de ellas era la que denominó como "anclaje", en la cual el texto verbal introduce en la escena significados que la imagen por sí sola no puede representar. "El texto 
conduce al lector a través de los distintos significados de la imagen, le obliga a evitar unos y a recibir otros" (Barthes 1995: 36). Respecto del título original del cuadro, el nuevo título describe la naturaleza del sonido que el dispositivo reproduce: la voz del amo.
El texto que acompañaba a la publicidad en la que aparece La voz del amo decía: "En nuestros gramófonos modelo 1900 hasta el perro reconoce la voz del amo". En este aviso, en el que no se precisaba el título de la ilustración, el anclaje verbal destacaba las características del dispositivo; continuaba: "Se oyen clara y distintamente a 300 metros. Es la mejor máquina parlante descubierta hasta el día".-











Lo más interesante es que el concepto de Alta Fidelidad, que apareció posteriormente, fue inspirado por nuestro adorable Nipper. De hecho, el cuadro de Barraud con Nipper ante el gramófono me recuerda a los jeroglíficos que salen al final de los periodicos. En este caso la solución sería, precisamente, alta fidelidad. Y en efecto, el estudio semiológico de Gutierrez Reto, nos dice también:

-Gramophone y luego Victor, con La voz de su amo crearon el concepto de "fidelidad" para la música grabada. Años más tarde, emergería el concepto de "alta fidelidad".
De ese modo, desde los albores de la era de la reproductibilidad técnica dentro del campo de lo fonográfico y cuando aún no se habían estabilizado los usos sociales de la grabación discográfica, fue un perro el que nos enseñó a escuchar discos respetuosamente y sin las distracciones, por ejemplo, de la danza.-

Con algunas imágenes de Paul Mc Cartney y su perra Martha, a la que dedicó la canción cuyas notas se oyen de fondo ( supongo que en un ensayo), me despido



el Canario




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