Cuanto más envejezco, más me alarman las enormes lagunas existentes en la educacion que recibimos como seres humanos, como las personas que somos.
Parece que todo el gran secreto de vivir consista únicamente en aprender a ser competitivos, a tener respuestas inmediatas para todo, a emplear nuestras mejores energías para convertirnos en profesionales agresivos y exitosos, y que "todo lo demás nos vendrá por añadidura"...
Con el pasar de los años, nos damos cuenta de que nadie, o casi nadie, nos ha enseñado a respirar, a comer, a hacernos preguntas, a amar, a morir... ni tantas otras cosas que podríamos clasificar de tan elementales como el abecedario; que si no indagamos en ello por nuestra iniciativa, las respuestas no nos vendrán, desde luego, solas, ni por arte de magia.
Hace tiempo que oigo hablar de los ritmos circadianos, sin que este tema llegara a interesarme en serio. Pero recientemente he comenzado a ahondar en ello, y, los he incluído sin dilación en ese género de cosas fundamentales que se tendrían que empezar a estudiar desde la misma "educación general básica".
La pintura del encabezado, se titúla Rhytmes, de Robert Delaunay, y es de dominio público. Y...
¿Por qué no comenzar este paseo con la "Danza de las horas de Ponchielli?"
