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jueves, 22 de octubre de 2026

Los Ciclos Circadianos


                                     



Cuanto más envejezco, más me alarman  las enormes lagunas existentes en la educacion que recibimos como seres humanos, como las personas que somos. 
Parece que todo el gran secreto de vivir consista únicamente en aprender a ser competitivos, a tener respuestas inmediatas para todo, a emplear nuestras mejores energías para convertirnos en profesionales agresivos y exitosos, y que "todo lo demás nos vendrá por añadidura"...  
Con el pasar de los años, nos damos cuenta de que nadie, o casi nadie, nos ha enseñado a respirar, a comer, a hacernos preguntas, a amar, a morir... ni tantas otras cosas que podríamos clasificar de tan elementales como el abecedario; que si no indagamos en ello por nuestra iniciativa, las respuestas no nos vendrán, desde luego, solas, ni por arte de magia.
Hace tiempo que oigo hablar de los ritmos circadianos,  sin que este tema llegara a interesarme en serio. Pero recientemente he comenzado a ahondar en ello, y, los he incluído sin dilación en ese género de cosas fundamentales que se tendrían que empezar a estudiar desde la misma "educación general básica".
La pintura del encabezado, se titúla Rhytmes, de Robert Delaunay, y es de dominio público. Y...
¿Por qué no comenzar este paseo con la "Danza de las horas de Ponchielli?"



                              


lunes, 20 de octubre de 2025

Alabanza al Fuego







Actualmente dedico gran parte de mi tiempo libre a la lectura de los antiguos - y a veces no tan antiguos - Filósofos por el Fuego, apelativo con el que se ha calificado durante siglos a los alquimistas.
Por años juzgué sus enseñanzas y su lenguaje como algo demasiado enrevesado para mi, y llegué a la apresurada conclusión de que, si me perdía en ese laberinto de palabras, era por no pertenecer al selecto grupo de los "iniciables", a saber, esas personas ungidas por algún ser superior, que, "magia potagia", podían recorrer sin dificultad todos los meandros y vericuetos de esos amarillentos grimorios, entendiéndolo todo de forma meridiana desde el primer intento.  

Fue gracias a la ayuda de un Amigo que comprendí que  sólo un empeño desinteresado y un profundo amor hacia esa "aventura poética" -como la llamó Fulcanelli en una de sus obras-  que es la Alquimia, podrán, tal vez, convertirnos en iniciables.
A partir de entonces comencé a leer y releer los antiguos libros, y, de un tiempo para acá, noto que empiezo a familiarizarme (sólo un poco) con su terminología, sus procesos, e incluso con sus "trampas". 
Porque si, también tienen sus trampas. He leído que en los pasadizos que recorren las entrañas de la Gran Pirámide había trampas para los saqueadores de tumbas. Creo que muchos libros de Alquimia funcionan de una forma muy parecida; al fin y al cabo, según  aseguran los mismos alquimistas, si el hombre codicioso llegara a hacer ciertos hallazgos, se adueñaría de ellos sin contemplaciones al igual que el ladrón, los utilizaría a su capricho y antojo, y le permitirían  llevar a cabo cosas espeluznantes. Siempre recurro a este viejo ejemplo: un cuchillo puede ser muy útil, o muy dañino, dependiendo del uso que se le de. 

Para empezar, escucharemos la Suite del Pájaro de Fuego, de Igor Stravinski, con la orquesta Sinfónica de Londres, bajo la dirección de Claudio Abbado. La pintura que encabeza el poema es de mi hermana Paola Catizone. Más abajo encontrarán una colección de emblemas alquímicos, que es obra de Andreas Libavius, médico y alquimista alemán del s. XVI.