Cuanto más envejezco, más me alarman las enormes lagunas existentes en la educacion que recibimos como seres humanos, como las personas que somos.
Parece que todo el gran secreto de vivir consista únicamente en aprender a ser competitivos, a tener respuestas inmediatas para todo, a emplear nuestras mejores energías para convertirnos en profesionales agresivos y exitosos, y que "todo lo demás nos vendrá por añadidura"...
Con el pasar de los años, nos damos cuenta de que nadie, o casi nadie, nos ha enseñado a respirar, a comer, a hacernos preguntas, a amar, a morir... ni tantas otras cosas que podríamos clasificar de tan elementales como el abecedario; que si no indagamos en ello por nuestra iniciativa, las respuestas no nos vendrán, desde luego, solas, ni por arte de magia.
Hace tiempo que oigo hablar de los ritmos circadianos, sin que este tema llegara a interesarme en serio. Pero recientemente he comenzado a ahondar en ello, y, los he incluído sin dilación en ese género de cosas fundamentales que se tendrían que empezar a estudiar desde la misma "educación general básica".
La pintura del encabezado, se titúla Rhytmes, de Robert Delaunay, y es de dominio público. Y...
¿Por qué no comenzar este paseo con la "Danza de las horas de Ponchielli?"
"Desde hace mucho tiempo se sabe que los ritmos fisiológicos tienden a ajustarse al medio ambiente. A veces, se adaptan a los períodos definidos por los movimientos de la Tierra o por su posición en el espacio. Los tres principales ritmos ambientales son: el ritmo diario, que depende de la rotación de la Tierra en torno a su eje cada veinticuatro horas; el ritmo mensual de la Luna, que gira en torno a la Tierra; y el ritmo anual de la rotación de la Tierra en torno al Sol. Éstos son los tres reguladores básicos de la vida. Los organismos pueden ajustarse a un ritmo ambiental percibiendo los resultados de ese ritmo, como cambios de luz, temperatura, humedad, etc. Todos los organismos vivos son sensibles a esos cambios. Los efectos del ritmo anual son conocidos de todos: en primavera, el calor hace que las flores se abran y los animales comiencen a estar en celo. Al acercarse el invierno, el frío reduce la actividad: los árboles pierden el follaje y los animales se meten en sus guaridas para invernar. El ritmo diario es también evidente. La mayoría de las plantas y animales siguen un ritmo de veinticuatro horas de sueño y actividad. Pero hay muchas variantes en este esquema básico. La mariposa se guía por la luz del día, mientras que el gato y el buho se adaptan a la oscuridad. Las plantas usan la luz del Sol como fuente de energía y sintetizan activamente su alimentación durante el día."
Cómo acabo de decir en la introducción, apenas estoy empezando a investigar todo esto de los ritmos circadianos, así que este es un artículo de carácter divulgativo, que sólo pretende ayudar a quien lo lea a formarse una idea básica y muy general acerca de este interesante tema.
La cronobiología es la ciencia que estudia la incidencia de los rítmos externos e internos en los seres vivos (biorritmos).
Es un hecho que todo está sometido a la periodicidad. La agricultura obligó al hombre primitivo a estudiar a fondo los ciclos de la naturaleza, a observar con atención sus cambios, a tomar buena nota de ellos, para conocer el momento adecuado para arar, sembrar, cosechar, podar, etc.
Observó que él mismo, para disfrutar de una vida sana y longeva, debía vivir en sincronía con ciertos ritmos naturales. Guíado por una especie de reloj interno, se desviaba muy poco, o nada, del orden cósmico. Pero ¿De qué reloj estoy hablando?
La ciencia moderna nos enseña que en el ser humano hay algo parecido a un marcapasos central, también llamado "reloj central" que está ubicado en esa región del cerebro llamada hipotálamo. Es este reloj interno el que marca lo que en la cita de arriba Gauquelin denomina "ritmo diario", o ciclo de 24 horas. De ahí, su nombre: en latin circa significa aproximadamente, y diem, día (24 horas): circadiano.
Este reloj central se reajusta cada día, basicamente, a través del estimulo visual de la luz y la oscuridad. Al igual que el mecanismo del girasol, dicho de un modo muy amplio, el cerebro se activa con la luz, y entra en "modo reposo" cuando oscurece.
Si no se reajustara por esos estimulos externos, ese reloj interno seguiría funcionando correctamente durante un tiempo, pero luego iría "perdiendo el norte". Por ejemplo, se pudo comprobar que en unas condiciones de completa oscuridad, en el ciclo circadiano de los girasoles, después de algunos días, se producía un desfase cada vez mayor con respecto al ciclo solar.
A cualquier forma de vida, cuando su organismo deja de estar en sincronía con los ritmos naturales, le sobreviene la enfermedad.
Aunque la luz y la oscuridad sean los factores principales, existen otras alternancias, como la de la ingesta y el ayuno, o la de la actividad y el reposo, que se encargan de poner
en hora el reloj central de nuestro organismo. Estos dos sincronizadores externos, la hora de la comida y del
ejercicio, influirían a su vez en otros "relojes" que se encuentran en los distintos órganos de
nuestro cuerpo.
Entonces, ¿Cómo funciona, básicamente, el sistema circadiano?
Desde que eramos simples microorganismos, estuvimos expuestos a ciclos de luz y oscuridad, producidos por la rotación de la Tierra sobre su eje, cada 24 horas: de modo que esa alternancia está grabada a fuego en nuestra memoria genética.
En el organismo humano, la glándula pineal produce la melatonina, también llamada la hormona del sueño, por orden de su reloj interno. En un cuerpo sano, esto ocurre, aproximadamente, a partir de las 21 horas.
Sobre las 6 de la mañana, se da el proceso inverso: nuestro sistema circadiano inhibe la secreción de melatonina, y, un poco más tarde, libera el cortisol, llamado también la hormona del estrés, que nos proporciona energía para enfrentar situaciones de peligro, esfuerzo, etc.
Si, estamos bien hechos. Lo que nos falta es saber usar juiciosamente lo que nuestra inteligencia y creatividad son capaces de ofrecernos: me refiero en concreto a la luz eléctrica, ese maravilloso invento que nos ha cambiado la vida, aunque no siempre para bien.
Gracias a la luz eléctrica se abrieron ante nosotros horizontes de ensueño.
Pero es igualmente cierto que su abuso tiene consecuencias nefastas.
Son muchos los que viven en un Jet-Lag casi permanente, buscando la solución en un arsenal de fármacos. De modo especial los que trabajan en turnos de noche, o en vuelos que suponen cambios de varios husos horarios.
Son cada vez mas los que se acuestan demasiado tarde, estimulados por la luz artificial de televisores, ordenadores, móviles, que irradian una luz parecida a la radiación azul del espectro solar, que es la que predomina por la mañana, y se encarga de inhibir la melatonina (hormona del sueño).
A lo largo de la jornada, la radiación solar va pasando del espectro azul al amarillo/naranja, que no inhibe la melatonina, y eso favorece que nos de sueño a partir de cierta hora.
Como dije más arriba, la perdida de sincronización entre el "reloj central" y el ciclo solar, abre las puertas a la enfermedad, física y psíquica.
Cáncer, enfermedades cardiovasculares, obesidad, envejecimiento prematuro... son sólo algunos ejemplos de dolencias que han aumentado exponencialmente debido al desfase producido por el uso de la luz eléctrica, arrastrando consigo, además, los sistemas que rigen la alimentación y el ejercicio físico, como si se tratara de un castillo de naipes.
¿Qué podemos hacer para sintonizar nuestro organismo con el ciclo solar?
Lo primero, sobre todo en caso de trastornos graves, es consultar a un especialista del sueño.
De forma general, veo que todos los que he encontrado en la red, concuerdan en decir que es necesario dormir de 7 a 8 horas seguidas al día, y que es muy importante hacerlo no a cualquier hora, sino ajustandonos a nuestro reloj interno, es decir, hay que acostarse no más tarde de las 23:00, y levantarse a partir de las 6:00, 6:30.
Que es bueno salir un rato por la mañana, haya o no haya sol; eso ayudaría a nuestro sistema circadiano a inhibir la melatonina en nuestro cerebro.
También es importante cierta regularidad en el horario de las comidas y el trabajo físico.
Sobre este tema hay muchísima información en la red, pero espero que este post les haya animado a saber más, porque, al final, hay que cuidarse, amigos.
Este video que he encontrado en Youtube me parece muy ameno e ilustrativo, y lo cuelgo aquí por si desean saber más acerca de este tema:
Siempre hay quien mira con condescendencia a los que se acuestan y se levantan temprano: - son cómo las gallinas - dicen, despectivamente, compadeciendolos por perderse lo mejor de la vida.
Y al final, ¿Qué es la vida? Todo, en ella, está lleno de belleza, noche, día, acción y reposo, pero siempre, creo yo, si se toma en su justa medida.


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