lunes, 7 de octubre de 2019

El Lenguaje de los Dioses Egipcios





 El nombre de este artículo no es idea mia: es el título de un libro que he descubierto recientemente en la red, cuyo autor es el estudioso Joël Bertho,  arquitecto, diseñador, especialista en fundición y procesamiento de materiales, y egiptólogo amateur. Este señor se entregó a fondo a la investigación del proceso de construcción de las pirámides, y al estudio de los jeroglíficos.  De estos últimos asegura haber dado con las claves que revelaría en esta imponente obra  que voy a resumir y comentar a continuación, con el acompañamiento musical de Jean-Luc Ponty.




               



Para empezar, debo puntualizar que sólo he leído unos extractos  de los tres tomos del libro, de los que les daré el enlace para que puedan bajarlos en formato PDF (de forma totalmente legal,  pues esos extractos los ofrece gratuitamente el mismo autor). Cuando tenga la obra integra haré una exposición más amplia y profunda, pero por ahora esto es lo que tengo.

No he encontrado datos biográficos del autor en la red, no se casi nada de el, salvo que es arquitecto, diseñador, especialista en fundición y procesamiento de materiales, y egiptólogo aficionado.

Eso si, no es alguien que deje indiferente a quien lo lea:  ha suscitado las más encendidas críticas, en las que incluso se le ridiculiza, y los elogios más entusiastas.  El caso es que cada vez son más los que comparten sus conclusiones acerca de los procedimientos que siguieron los egipcios para construir las pirámides, y su forma de interpretar los jeroglíficos.


Sobre un tema tan complejo cómo este último, Joël Bertho ha escrito una imponente obra, titulada "Le Langage des Dieux Egyptiens" dividida en tres tomos, cuyos títulos respectivos son: "La escritura jeroglífica y sus conceptos", "La mitología egipcia y sus códigos secretos", y "Los códigos secretos de los constructores".

El autor asegura que en estos tres libros ha revelado las claves del lenguaje jeroglífico egipcio. Esta afirmación supongo que habrá caído como una bomba entre los egiptólogos más academicistas. Eso, al menos, es lo que ocurrió con su primer libro, titulado  "La pirámide reconstituida - Los misterios de los constructores egipcios", publicado en 2001.


            




Bertho pronostica en esta obra que la de las largas filas de trabajadores arrastrando pesadisimas piedras hasta las pirámides en construcción,  a menudo muriendo de sed y de agotamiento en medio de un paisaje tórrido y desértico, es una imagen que muy pronto tendrá que desaparecer de los libros de historia. En realidad, continúa el autor, no había ni que tallar ni que transportar esos enormes bloques de piedra; lo que se hacía era un encofrado con una mezcla de varios materiales  para obtener una especie de bloques de hormigón, y todo allí,  en el mismo lugar donde se construía la pirámide. 



Los ingredientes para realizar la mezcla eran básicamente agua del Nilo, cal y piedra caliza triturada, extraída de unas canteras que al parecer ya han sido identificadas (el sitio de Tourah, en la otra orilla del Nilo).



"El mortero de cal es conocido desde la más alta antigüedad, y se menciona en la Biblia. Las paredes de Jericó (...) estaban hechas de piedras reconstituidas",  aclara Joël Bertho.



En total, el número de bloques utilizados en la meseta de Giza es de alrededor de cinco millones. Cuesta creer que todos esos inmensos bloques hayan sido transportados por seres humanos desde largas distancias.



Pero me estoy desviando del tema de este artículo, que es la novedosa lectura que hace Bertho de los jeroglíficos egipcios. 


En la introducción del primer tomo de la obra que nos concierne, Bertho dice que una larga y concienzuda investigación le ha llevado a constatar que ciertos textos jeroglíficos concernientes la mitología  y las técnicas de construcción del antiguo Egipto están codificados. Hasta ahora los jeroglíficos habían sido abordados desde un punto de vista meramente fonético, es decir, cada jeroglífico podía representar una consonante, o un conjunto de consonantes puesto que las vocales no se tenían en cuenta, como en otras escrituras semiticas (aunque a nosotros nos resulte complicado, en las lenguas semiticas, debido a sus peculiares características, es mucho más facil deducir las vocales en un  texto escrito solo con consonantes). Existen jeroglíficos unilíteros, es decir, aquellos que expresan una sola consonante; los hay bilíteros, trilíteros e incluso que abarcan un número mayor de consonantes. 



Pero para Bertho, cada jeroglífico  tiene además  una lectura conceptual. Es decir: el jeroglífico que representa la letra "T", designaría además de ese sonido, todo lo relacionado con la concepción y el embarazo.



               





La innovación que introduce Bertho en la lectura de los jeroglíficos, es, precisamente, la de contemplar en ellos, además de un sonido, un concepto.


El lenguaje jeroglífico egipcio se fundamenta en un conjunto de 24 conceptos básicos que corresponden a los 24 signos unilíteros. Cada signo unilítero representa un concepto primario que combinado con otros, genera conceptos binarios, ternarios, etc. expresados a través de signos bilíteros, trilíteros, etc. 




                                 


Para comprender los conceptos binarios o ternarios, bastaría entonces con descomponerlos en los correspondientes conceptos primarios.

El concepto "madre", por ejemplo, se escribiría con los jeroglíficos correspondientes a los sonidos "m-t". 
Cómo se dijo anteriormente, "T" es el sonido correspondiente a la idea de la concepción, mientras que "M" indica todo lo interior, las entrañas; conjuntando los dos conceptos, signíficaría: "quien concibe en su interior". Otra forma de escribir "madre" es "m-w-t", donde la "W" aporta el concepto de proceso, de desarrollo, expresándose de esta forma más claramente  la maternidad en su fase de gestación.

Al ser leídos, a estos jeroglíficos se le incorporaban las vocales,- aunque todavía ignoro en base a qué criterio,- así, por ejemplo, "mt" se leería mét y "mwt",  mout

De este modo, cada palabra expresaría una serie de conceptos.


Traduzco aquí cómo resume el propio Bertho lo que acabo de explicar: 


"Tras el descubrimiento de Jean François Champollion, se creía que los jeroglíficos habían entregado todos sus secretos. pero el sabio no había descubierto más que parte del funcionamiento del sistema jeroglífico.

Parece que la utilización de conceptos no era exclusiva del antiguo Egipto, sino que se extendía a todas las civilizaciones vecinas.

Es otra forma de pensar, otra filosofía del lenguaje, otra psicología de la escritura"

y en otra parte:


"Hace alrededor de 200 años, Jean François Champollion, demostrando que los jeroglíficos tenían valores fonéticos como las letras de nuestro alfabeto, abrió una puerta al conocimiento de la antigua civilización egipcia. La escritura comenzó con dibujos que simbolizan conceptos a los que se han atribuido los sonidos. Su asociación permitió formar palabras. 


Sin embargo, y este es el propósito de este libro, la escritura jeroglífica no podía revelarnos todos sus secretos porque faltaba la desencriptación de un componente: el simbólico. Los conceptos primordiales corresponden a los 24 fonemas de la escritura jeroglífica representados por signos unilíteros (de un sólo sonido). Ellos forman una especie de alfabeto. El nuestro proviene de aquel, pero nosotros no hemos conservado más que los valores fonéticos."





En el extracto de cada tomo hay varias ilustraciones. En una de ellas se pueden ver el alfabeto compuesto por los 24 jeroglíficos unilíteros.



También se incluye una breve historia de los jeroglíficos, y algunas consideraciones más, siempre relacionadas con la dicotomía concepto/fonema, y nada más:  como les he dicho, es un extracto, y no aborda en profundidad el asunto.





Para terminar, verán que, a pesar de que en el alfabeto jeroglífico no hay más que consonantes, aparecen en él algunos fonemas que por su grafía aparentan ser vocales, por ejemplo la "a" o la "i". En wikipedia he leído que esos fonemas, por el modo en que se pronuncian son considerados consonantes débiles, no vocales propiamente dichas; algo parecido a lo que ocurre con la letra alef hebrea (el alfabeto hebreo también está constituido únicamente por consonantes). No he encontrado una explicación más detallada por ahora (estoy en ello).





Como les había dicho al principio, les voy a dar los enlaces para bajar los extractos de los tres volumenes del libro.  Lamentablemente, cuando fui a buscar esos enlaces en la web de Joël Bertho, me encontré con que esta ya no existe, así que los acabo de subir yo. Aquí están los enlaces: (1) (2) (3)



Y para terminar, por si interesa, ahí va otro enlace: el de un interesante curso gratuito de iniciación a los jeroglíficos egipcios.


           


Si te ha gustado este artículo, pronto encontrarás en este mismo blog un examen mas minucioso de esta obra.



El Canario





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