lunes, 19 de junio de 2017

Oumou Sangare - Mogoya ( 2017)

Aquí está el último disco de la diva africana Oumou Sangare: una mujer valiente y abierta al cambio. Y fue esa actitud la que le abrió las puertas a un nutrido auditorio internacional.
Actualmente su música es una golosina para los DJs que hacen con ella juegos malabares. Algunas de las remixes resultantes son veredaderamente memorables.  
Aquí tenemos pues un álbum recién horneado: su fecha de lanzamiento es apenas el 19 de mayo de 2017. Fresquíto y actual... y una maravilla, que es el resultado de la más lograda fusión entre la música africana y lo último de la europea.





Artista: Oumou Sangare
Álbum: Mogoya
Año: 2017
Género: Música étnica, Música electrónica, trip hop, downtempo
Duración: 41:22
Nacionalidad: Malí



Lista de Temas:
01. Bena Bena

02. Yere Faga
03. Fadjamou
04. Mali Niale
05. Kamelemba
06. Djoukourou
07. Kounkoun
08. Minata Waraba
09. Mogoya.



Alineación:
Oumou Sangaré / voz 
Toni Allen / percusión
Kandy Guira / coros
Guimba Kouyaté / guitarra
Benogo Diakité / kamele ngoni.












Mali es un extenso país situado en el África noroccidental. La mayor parte de su superficie la ocupa el desierto del Sahara, y sólo en la zona sur, en la que se extiende el Sahel,  un area de clima más benigno, la vegetación empieza a darle el relevo al desierto. Pese a su aridez, es un país que guarda muchos recursos en el subsuelo: minerales como el oro, el uranio, los fosfatos, etc. abundan en sus entrañas. Pero actualmente Mali está sacudido por una guerra interna: grupos armados vinculados al abominable E.I. se han hecho con la parte norte del país, y las fuerzas del gobierno con el respaldo de la ONU tratan de reconducir el país a la normalidad. Pero esta situación se sostiene ya desde hace años.





Antes de que comenzara ese conflicto, Mali llegó a ganarse el apodo de Cuna Musical de África, y el de capital de la cultura africana. El estar ubicado entre varios países de culturas muy distintas entre si, le ha hecho permeable a un sin fin de influencias, y el resultado fue una amalgama musical de una profunda riqueza. 

Dice la wikipedia:

"Las tradiciones musicales malienses derivan de los griots (o Djeli), conocidos como "Guardianes de la memoria", que ejercen la función de transmitir la historia de su país. La música de Malí es diversa y posee diferentes géneros. Algunos músicos influyentes son Toumani Diabaté y Mamadou Diabaté, intérpretes de kora, el guitarrista Ali Farka Touré, quien combinaba música tradicional de Malí con blues (se le conocía como el John Lee Hoocker africano), el grupo musical tuareg llamado Tinariwen, Tamikrest y varios artistas afropop como Salif Keïta, el dúo Amadou & MariamOumou Sangaré y Habib Koité.
Aunque la literatura de este país es menos conocida que su música, Malí ha sido siempre uno de los centros intelectuales más activos de África. La tradición literaria maliense es divulgada principalmente de manera oral, con jalis recitando o cantando historias de memoria. Amadou Hampâté Bâ, su historiador más conocido, pasó mucho tiempo de su vida escribiendo estas historias para que el mundo las conserve. La novela más conocida de un autor maliense es Le devoir de violence, escrita por Yambo Ouologuem, que ganó en 1968 el Premio Renaudot, aunque su legado fue dañado por acusaciones de plagio. Otros escritores conocidos son Baba Traoré, Modibo Sounkalo Keita, Massa Makan Diabaté, Moussa Konaté Fily Dabo Sissoko.

La variada cultura diaria de los malienses refleja la diversidad étnica y geográfica del país. La mayoría de sus habitantes usan trajes fluidos y coloridos llamados boubou, que son típicos de África Occidental. Los malienses participan frecuentemente en festivales, danzas y celebraciones tradicionales."





Cómo ven, es un país puntero en África en cuanto a lo que cultura se refiere, y con especial énfasis en el terreno musical.
Pero en la actualidad el oficio de músico se ha vuelto peligroso, especialmente en la parte norte del país, ocupada por los fundamentalistas, que miran con lupa las letras de las canciones, las cuales, por cierto, suelen ser muy críticas. 
Sin embargo, los artistas como Oumou Sangare siguen radicados en Mali, renunciando al recurso fácil de irse a vivir al extranjero para no correr ningún riesgo. 








Una vez perfilado un pequeño esbozo de la actualidad de ese país, a pesar de todo,  tan musical, (creo, sin exagerar, que  es el equivalente africano de lo que fuera Inglaterra para Europa, sobre todo de los años '60 a los '80), hablemos de la que me gusta llamar la Aretha Franklin Maliense: Oumou Sangare.

Oumou nace en la capital de Mali, Bamako, de una familia de humildes recursos de la etnia Peul, también llamada Fulani, conocida por la belleza física de sus integrantes.
A los cinco años revela sus dotes de cantante al participar en una actuación de su barrio. A partir de ahí, su carrera musical es una sucesión de éxitos. A los 18 años se va de gira por Europa con el grupo Djoliba, y poco después graba su primer cassette  con la canción Moussolou (mujeres), un éxito rotundo que vendió mas de 250000 ejemplares; todo un record en el mercado de África occidental, incluso en la actualidad.

La condición de la mujer, la migración económica, la denuncia de las injusticias, la deforestación, son algunos de los argumentos de sus composiciones ( todos los temas los escribe ella misma). En 1993 la canción Ko Sira, grabada en Berlín, y tres años más tarde Worotan, dieron el impulso definitivo a  su carrera internacional. 









Como nota curiosa, les cuento que Oumou es también una talentosa mujer de negocios: abrió un hotel en Bamako (Wassoulou), lanzó su propia marca de coche (Umm Sangare) y creó una granja piloto.

Después de unos años de silencio regresa en 2009 con el álbum  Seya, para volver a alejarse de la música hasta 2017, año en el que regresa con Mogoya, el álbum que estamos escuchando ahora.

Mogoya se puede traducir como relaciones humanas de hoy en día. Oumou describe los problemas específicos de la mujer africana en la vida cotidiana, y la  relación, a menudo difícil, que mantiene con el mundo de los hombres. 
"Cuando empecé mi carrera sólo tenía una idea en mi mente: vengar a mi madre", dice en Minata Waraba (Aminata leona) donde hace un emotivo homenaje a esta madre que mostraba un valor ejemplar que siempre la ha inspirado. Oumou había sufrido en la niñez  el abandono del padre, y la extrema pobreza. 
Mogoya habla de todo el espectro de las relaciones humanas, desde los abusos, hasta los celos, la calumnia, la ingratitud, la traición. 
Ahí tenemos canciones como Bena Bena, o Kounkoun donde se invita a no caer en el resentimiento. 
Yere Faga, tiene que ver con uno de los flagelos que enfrenta la sociedad moderna de Mali, el suicidio. 
En Kamelemba invita a las niñas a no jugar con fuego en una parte del mundo donde el fenómeno de la maternidad temprana es dramática. 

Así como en los comienzos de su carrera su música era exclusivamente étnica, sin el añadido de ninguna influencia exterior, gradualmente Oumou fue incorporando a ella elementos de la música europea y norteamericana. 
El primer tema que escuché en esa linea fue Djorolen, ya  hace años ( lo pongo al final aunque no pertenezca a este álbum),  pero ahora,  si se dan un paseo por youtube verán la gran cantidad de remixes de sus temas realizadas por gran variedad de DJs que han ido saliendo.
 No conozco gran parte de su discografía, pero este es el primer álbum original de Oumou  en el que veo que la totalidad de los temas tienen sofisticados arreglos de rock, y de música electrónica como el trip hop y el downtempo. 
Si les gusta y pueden, comprenlo, creo que ella lo merece.










el Canario







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